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El Señor de los Anillos: La Batalla por la Tierra Media II
Épica anillesca
El filón de los anillos
La tierra media, con sus razas, sus conflictos y su historia es hoy conocida en todo el mundo gracias a la adaptación a la gran pantalla de El señor de los anillos llevada a cabo por Peter Jackson, director visionario allá donde los haya, aunque muy probablemente ni él mismo podría haberse imaginado el filón que acababa de descubir. Más allá de la calidad cinematográfica de los tres filmes (que existe, y en buena medida), esta historia épica de como un hobbit (pequeña raza de criaturas que pueblan entre otras el universo tolkieniano) tiene en sus manos el destino de todos los habitantes de la tierra media (un universo ficticio creado por el escritor Tolkien, queriendo hacer las veces de mitología anglosajona) al tener que destruir un anillo que alberga todo el poder de Sauron, el temible señor del mal; logró cautivar a millones de espectadores en todo el mundo, logrando las tres películas (La comunidad del anillos, Las dos torres, y El retorno del rey) un éxito de taquilla incontestable, y obteniendo el tercer y último filme la friolera cantidad de once oscar.
Pese a que los libros de Tolkien llevaban más de treinta años publicados, y contaban con una buena cantidad de seguidores de ese universo que al que el escritor inglés dio vida, no fue hasta que Jackson adaptó las tres novelas principales (que solo corresponden a una pequeña parte de toda la historia de la tierra media) cuando ese gigante dormido del marketing fue despertado. Y de qué manera. Más allá del tremendo éxito de los filmes, que hicieron que Jackson pasara de ser un director desconocido con películas de terror barato y sangriento en sus inicios (posteriormente hizo algunos filmes interesantes, como Criaturas celestiales, aunque no le dieron la fama) haya pasado a ser el director mejor pagado de la industria del cine, y haya engrosado aún más sus bolsillos con su último taquillazo (y para él, un sueñor hecho realidad): el remake de King Kong.
Y a partir de este incontestable éxito, el marketing posterior no ha sido menos. Artículos relacionados con el universo mitológico de Tolkien inundan las tiendas. Y uno de esos artículos es el que estamos tratando en esta crítica. Así es, el mundillo del videojuego tampoco se ha librado de la influencia anillófila, y ya hemos disfrutado en consolas y PC de varios títulos relacionados, que tocan géneros tan dispares como la estrategia, el rol o la aventura de acción. Y no solo se han limitado a adaptar las películas (que también), sino que dado lo fecundo del universo tolkieniano, la variedad entre los juegos está asegurada.
Y ahora, hecha esta pequeña e ineludible introducción al universo anillófilo, centrémonos en el juego que nos disponemos a analizar
La tierra media en guerra
El juego nos sitúa en la época de la guerra del anillo, que sucede a la par que se lo que se nos cuenta en las tres películas (y sus correspondientes libros). Pero aquí no manejaremos en su periplo a Frodo, Aragorn y compañía, sino que lucharemos en las batallas que se llevan a cabo mientras ellos cumplen su misión, pues no debemos olvidar que mientras ellos realizan su viaje, los demás habitantes de la tierra media están inmersos en una gran guerra. En esto se diferencia de su primera entrega, que nos mostraba los sucesos en torno a la compañía del anillo.
Nuestra será la responsabilidad de llevar a la victoria a nuestro ejército, dándoles órdenes y construyendo diferentes edificios destinados a mejorar y defender nuestro ejército. Todas la razas y facciones de la tierra media estarán a nuestra disposición, y no solo las fuerzas del bien, sino también las del mal. Pero todo el sistema de batallas será explicado más adelante.
Pero además de seguir esta historia principal, también podremos crear partidas personalizadas en distintos mapas, o jugar con otras personas a través de su modo online. Todo esto también será explicado más adelante con mayor detenimiento.
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