Gottlieb fue una de las primeras marcas que empezaron a fabricar pinballs en los años 30 del siglo XX, en plena depresión. Había que buscar un entretenimiento barato y sencillo para la gente, y sin duda las máquinas de pinball fueron todo un acierto. En un principio las máquinas eran extremadamente sencillas, tanto que sólo disponían del disparador, no tenían flippers (los mandos que se pulsan en los laterales) y estaba pensada para ponerse encima de una mesa pequeña. Las patas se inventaron posteriormente. De hecho en el juego que nos ocupa, podremos jugar con uno de estos aparatos, concretamente uno llamado Play-Boy del año 1932. Una curiosidad, sin duda, pero que nos entretendrá, ya que aunque no tuviera flippers podremos jugar y dirigir la bola golpeando la mesa con el stick analógico, ya que en esa época tampoco se había inventado el mecanismo de "Tilt" (medida de seguridad mediante la cual si se golpeaba en exceso la mesa para variar la caida de la bola el pinball se bloqueaba siendo imposible acumular más puntos ni salvar la bola).
Farsight Studios es una compañía inglesa que ha sido la encargada de llevar a nuestras PSP el primer juego de pinball que aterriza en nuestro pais. Este tipo de juegos no gozan de una gran popularidad, pero sí que es cierto que hay un número bastante importante de aficionados a este tipo de recreativas que encuentran en los juegos para consola y ordenador una buena manera de poder disfrutar de ellas sin tener que gastar dinero en cada partida, ni comprar un aparato que cuesta meter en casa y que una vez superado no sabemos dónde meterlo.
Con Gottlieb Pinball Classics nos encontramos con un juego que puede gustar mucho a los aficionados ya que aúna once mesas de todas las épocas, desde 1932 hasta 1987, incluso alguna que se quedó en prototipo pero que resulta francamente original como Goin' Nuts, que nos lanza tres bolas directamente, y tenemos que ir consiguiendo puntos (y por tanto tiempo para el cronómetro) hasta que quede sólo una, momento en el cual se pone en marcha un cronómetro para atrás que cuando llega a cero nos desactiva los flippers. Sólo podemos volver a lanzar las tres bolas antes de que se acabe el tiempo, para poder seguir acumulándolo, y conseguir esto no es precisamente fácil.
Este juego tiene dos peculiaridades que lo hacen especial. La primera es que es posible jugar poniendo la consola en posición vertical. De esta manera los flippers se manejan con

y

(en posición horizontal utilizaremos L y R). Esta posición no es muy cómoda ya que los golpes en la mesa (desde la izquierda, la derecha o abajo) los tendremos que dar con el stick analógico, el cual queda fuera de nuestro alcance y normalmente cuando queramos darle la bola el momento idóneo habrá pasado ya. La segunda peculiaridad es que permite compartir el juego con otra consola sin que esta tenga el UMD. No es un juego gratis, obviamente, ya que podremos pasarle a un compañero una mesa, y podrá jugar en ella en una partida multijugador con nosotros, pero sólo hasta que apague la consola. Esperemos que esta última idea se extienda, ya que ayuda mucho para picar a un amigo para que compre un juego, y ya se está utilizando exitosamente en Nintendo DS.