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Dragon Booster
Dragones sin llama
En los primeros listados de juegos para Nintendo DS que se publicaron, hará ya dos años, Konami era una de las compañías que más desarrollos tenía para la portátil de pantalla táctil, mostrando un gran apoyo a su idea y concepción original. Algunos de esos proyectos ya llegaron al mercado, como es el caso del esperado Yu-Gi-Oh, el original Lost in Blue o el genial Castlevania: Dawn of Sorrow, pero otros siguen esperando su momento para aterrizar en nuestras tiendas. Mientras observamos atentamente las novedades que sueltan con cuentagotas de la versión de Pro Evolution Soccer 6 para Nintendo DS, acaba de lanzarse en nuestro país Dragon Booster, la adaptación de la serie animada para niños, famosa en EEUU y original de unos estudios afincados en Cánada. Los dibujos cuentan la historia de la humanidad en una edad en la que los hombres y los dragones conviven pacíficamente y utlizando una extraña tecnología basada en el magnetismo. Durante muchos años se sucedieron las guerras entre distintas facciones de humanos y dragones, hasta que se decidió volver a la paz y arreglar los problemas por medio de carreras de estos grandes reptiles imaginarios, montados por sus jinetes. Con este poco detallado argumento nos plantamos en el inicio del juego, que apuesta por una extraña mezcla de carreras dirigidas con la acción derivada de los ataques con el resto de competidores.
Dragon Booster posee varios modos de juego, siendo el más destacado el que nos propone ir participando en distintas carreras, para ganar puntuación y nuevos aparejos, que son los objetos que nos permiten atacar al resto de corredores para que podamos superarlos. La acción transcurre en la pantalla táctil, ya que el extraño control que han ideado en Konami hace uso de ella. Con la cruceta movemos a nuestro dragón en cualquier dirección, mientras que con la pantalla táctil podemos saltar, atacar, acelerar o frenar, todo ellos mediante indicadores o interactuando con los elementos en pista. Los botones frontales A, B, X, Y también pueden ser utilizados para lanzar ataques especiales. Cada botón tiene asignado uno, indicado en la pantalla superior. Este manejo es tan complicado como suena, sí, y nos obliga por un lado a jugar con la cruceta y el stylus al mismo tiempo. Desgraciadamente no han pensado en los zurdos, por lo que no hay una configuración específica para la minoría que se maneja mejor con la mano izquierda. En cualquier caso, ese es el menor de los problemas. La respuesta de la pantalla táctil es un desastre y el estilo de juego demasiado enrevesado, más aun para los niños a los que en teoría va dirigido el título.
Entrando en mayor detalle, las carreras transcurren a lo largo de futuristas pistas, en las que el dragón y su jinete avanzan automáticamente, pudiendo el jugador cambiar entre tres velocidades, que dependen de una barra de energía que puede agotarse si vamos siempre muy rápido. La mecánica no nos permite apenas girar o tomar las distintas curvas del recorrido ya que el avance está más o menos dirigido, como si de un juego on-rails se tratara. Es decir, nuestra mayor preocupación son en realidad el resto de corredores y sus ofensivas, Dragon Booster tiene del género de velocidad menos de lo que parece en un principio. Para acabar con la energía de los otros dragones, podemos utilizar distintos ataque magnéticos, realizados gracias a los llamados aparejos, que necesitan barras esparcidas por el circuito para poder usarse. Es decir, a lo largo de los circuitos nos encontraremos esquivando obstáculos con la cruceta, saltando abismos tocando al dragón, recogiendo barras de energía pulsándolas con el stylus, atacando con los botones frontales, cambiando la velocidad de carrera, esquivando a los contrarios... Y con un jaleo en las manos de mucho cuidado. Puede que acaben doliéndote los dedos, aunque lo que más te dolerá sin duda será el bolsillo.
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