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Ibara
Un gran exponente de un género casi olvidado
Sólo podía ser obra de Cave...
La salida de este nuevo exponente del género de los matamarcianos representa para la gran cantidad de fanáticos incondicionales de los shoot' em ups de corte vertical más que una buena noticia, sobre todo tomando en cuenta la tremenda escasez de este tipo de títulos que se lanzan para las consolas de nueva generación. Dado el nivel de complejidad del que hacen gala actualmente la mayoría de los juegos que salen al mercado, el hecho de que este tipo de títulos no tengan casi historia o un hilo argumental y limite al jugador únicamente a moverse con rapidez y destruir todo lo que se mueva en pantalla a lo largo de un número algo escaso de fases, pueden ser argumentos suficientes para que casi ninguna compañía se decida a lanzar juegos que para la gran mayoría no aportan nada nuevo o parezcan excesivamente "básicos".
Sin embargo, y para alegría de los más nostálgicos y amantes de la vieja escuela, en Japón aún existen empresas como Cave, las cuales se dedican casi exclusivamente a lanzar títulos como el que nos ocupa, dotándolos de una calidad técnica acorde a los tiempos que corren (aunque con gráficos dibujados a mano y en 2D) pero siempre manteniendo el estilo de juego clásico. Joyas de los arcades como Psyvariar (convertido también a PS2), Guwange, Do Don Pachi (convertido tanto a Saturn como a PS2), Esp Rade, Dangun Feveron o Espgaluda (convertido a PS2), todos ellos obras de Cave, no hacen más que ratificar lo dicho. Sin lugar a dudas, Ibara toma elementos de todos estos juegos que tan claramente Cave ha sabido imprimirles su sello personal.
La historia termina siendo una mera excusa para meternos de lleno en la acción más frenética: nos encontramos en Edelweiss, país europeo sumido en el caos debido a revolución industrial. En este contexto surgen las doncellas del Rose Garden, las cuales pretenden purificar la tierra con pétalos de rosa, pero dos guerreros de las fuerzas Negociator (los protagonistas) intentarán impedirlo.
El juego consta de 6 fases de escasa duración (lo que termina siendo casi una constante en los shooters verticales), en las que debemos descargar todo nuestro arsenal sobre la horda casi infinita de enemigos que sale a nuestro cruce. Nuestra nave consta de un variado arsenal, el cual se va incrementando y volviendo más poderoso a medida que vamos avanzando en el juego y recojiendo los pintorescos y variados ítems que van soltando nuestros enemigos al momento de ser destruidos. Además de ítems que aumentan nuestro poder de fuego, las naves que enfrentamos arrojan distintos tipos de flores, las cuales dependiendo del tamaño y color nos darán mayor o menor cantidad de puntos. Al final de cada uno de los niveles nos encontraremos (como no) con un portentoso y excelentemente diseñado enemigo comandado por cada una de las temibles "Rose Garden".
Jugabilidad clásica para un juego apto para expertos
El control sobre la nave es más que sencillo, limitándose solamente a dos botones. Con uno se dispara normalmente y con el otro se realiza el ataque más poderoso, el cual se divide en dos: se puede arrojar una gran lluvia de proyectiles que alcanza casi todo el ancho de la pantalla o bien es posible mantener pulsado el boton y lanzar un inmenso proyectil que si logra impactar en el enemigo lo pulveriza rápidamente. Este último es sin dudas el ataque más poderoso con el que contamos. Con respecto a esto último, mencionar que el sistema de "carga" o "acumulación" de proyectiles, los cuales van aumentando a medida que recojemos ciertos items, es heredado del potente y excepcional Battle Garegga, que además de haber deslumbrado con sus excelencias en salones recreativos lo hizo en la poco valorada Sega Saturn con una conversión de lujo. Esto es debido a que parte de los programadores de Ibara pertenecieron a Eighting/Raizing, autores del citado Battle Garegga.
La dificultad de Ibara raya la locura y lo insano, obligándonos a ser verdaderos expertos en el manejo del pad para poder avanzar sin problemas entre la innumerable cantidad de proyectiles y sprites de naves enemigas que inundan la pantalla, con el consiguiente problema que, por momentos, no vemos con claridad cual es la posición de nuestra nave y terminamos siendo impactados explotando por los aires una y otra vez, bastante más de lo deseado. Hay que mencionar que el nivel de dificultad es tremendo aún en los niveles de dificultad más bajos, y que llega a sus picos más altos durante los impresionantes duelos con los enemigos de fin de fase.
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