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Micro Machines V4
¡Por Dios, Carlos, trata de arrancarlo!
Sin duda, todos los que estén leyendo esto ahora mismo, saben que son los Micromachines. Lo saben hasta tal punto, que creen que alguien que no lo sepa es porque ha tenido una infancia frustada. Pues sí, Micromachines, uno de los jueguetes más famosos e internacionales llegan a nuestras consolas por enésima vez. Todas las anteriores incursiones electrónicas de estos famosos coches han estado caracterizadas por proporcionar una diversión directa y sencilla al jugador, sin preocuparse ni esmerarse demasiado en el apartado técnico. Veamos sigue la tradición de los anteriores.
Lo primero que encontramos al echar la primera partida con él, es la clásica pantalla para crear un perfil en el cual guardar nuestros progresos. Una vez hecho esto, las posibilidades de Micromachines V4 se abren ante nosotros. El título posee tres modos de juego principales: batallas, carreras y puntos de control.
En el primer modo, nuestra misión es la recorrer un circuito con uno, dos o tres adversarios hasta que uno de los competidores les saque unos metros, mejor dicho, centimetros de ventaja a sus competidores. Esto hará que el vencedor gane una especie de minipunto, y el que antes llene su contador de éstos, gana la batalla. Algo que caracteriza a este modo de juego es que si cometes un pequeño error, te caes o frenas bruscamente quedas alejado del grupo y pierdes la posibilidad de ganar ese minipunto ya que el juego aleja la visión de tu coche para enfocar a los que luchan por ganar. Las primeras batallas son fáciles de llevar acabo, pero la cosa empieza a complicarse cuando el contador de tus enemigos de hace uno sólo, es decir, cuando todos los minupuntos que ganen cualquiera de tus adversarios van a parar al mismo lugar. Entonces esto se vuelve en un "Tú contra todos".
Las carreras, como dice su mismo nombre, son circuitos en los que nos enfrentaremos a tres adversarios. La diferencia entre las batallas y las carreras reside en que en las batallas, se gana cuando se saca algo de ventaja a los competidores mientras que en las carreras nada está dicho hasta que se finalicen todas las vueltas de su recorrido. Esta modalidad de juego recuerda a cualquier otro juego de conducción, ya que la mecánica es la misma.
La tercera modalidad de juego importante son los puntos de control. Aquí tendremos que surcar un escenario pasando por unos determinados checkpoints antes de que finalice el tiempo que nos ofrece el juego para terminar ese circuito. Como en estos escenarios son una especie de contrarreloj sin adversarios, el propio escenario es que el que posee las trampas que nos ralentizan. Es decir, los recorridos por los que el jugador pasa en esta modalidad suelen ser más complicados que el resto, o por lo menos poseer más elementos que nos hagan perder valiosos y preciados segundos.
Aparte de esto, el juego posee más aplicaciones como un editor de pistas, en el que podemos editar la ruta que queremos tomar en un recorrido o dónde poner los objetos de ataque, o un garaje en el que se van almacenando los coches que vamos ganando y que hacen un total de 750. La utilidad del garaje es, más que nada, estética porque no podemos elegir que coche usar en los circuitos ya que simplemente el juego nos asigna uno determinado. Esto es, sin duda, un despropósito total, ya que se supone que nuestra misión en este juego se limita a desbloquear unos coches que no vamos a poder usar en ninguna competición.
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