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Samurai Warriors 2
Los nipones siguen a leches
Cuando los aficionados a este mundillo escuchamos la palabra Koei, de inmediato nos viene a la cabeza una saga, Dynasty Warriors, y una imagen, la de un noble guerrero rodeado de decenas de enemigos a los que reparte caña. Hace dos años que llegó a España Samurai Warriors, título de la misma compañía japonesa que mantenía el estilo de juego de su saga predilecta, pero que trasladaba la acción de China al Japón feudal de hace algo más de cuatro siglos, cuando los señores feudales gobernaban las tierras y las contiendas entre ellos eran numerosas y sangrientas.
Así, Samurai Warriors 2 mantiene las premisas del original, y nos permite manejar a más de una veintena de personajes (la mayoría de ellos los iremos desbloqueando según avancemos) a través de grandes escenarios en los que se mezclan multitud de combates contra enormes cantidades de enemigos con toques estratégicos. El modo principal del juego es el modo historia. En él, tras seleccionar a un personaje lucharemos a lo largo de cinco batallas (más una adicional que se desbloquea al superarlas) mientras somos testigos a través de bellas CGs y de explicaciones previas a cada pantalla (por desgracia completamente en inglés, tanto voces como textos) de la historia de cada guerrero. Ya jugando, la mecánica es similar en todas las fases. Dos ejércitos (o excepcionalmente tres) se enfrentan entre ellos. Nosotros manejamos a nuestro personaje por escenarios bastante amplios llenos de enemigos. El objetivo siempre suele ser derrotar a uno o varios de los jefes rivales, aunque para que la tarea no sea demasiado sencilla, normalmente los jefes suelen estar en la otra punta del escenario, o bien escondidos en un refugio que requerirá que cumplamos ciertas acciones para abrir sus puertas. Normalmente no sólo tendremos que tratar de no ser derribados, sino que también se nos pedirá proteger nuestro campamento base, a algún guerrero aliado o, en las fases más difíciles, a todos nuestros oficiales.
Depende del nivel de dificultad que escojamos, pero la IA de los soldados no es muy alta, siendo tan sólo su casi ilimitado número lo que puede causarnos problemas. Lo más importante es centrarnos en los oficiales rivales, guerreros más fuertes y con varias combinaciones de ataque. Al derrotarlos desmoralizaremos al ejército rival, pero más allá de eso, de pequeñas tareas que nos encomiendan ocasionalmente (como escoltar a alguien o despejar algún camino para que lleguen las provisiones) y del cierto orden que hay que tener a la hora de moverse por el escenario, la estrategia realista brilla por su ausencia. De la anterior entrega también se mantienen los toques de rol, ya que al vencer a jefes y oficiales recibiremos experiencia que nos permitirá subir de nivel y mejorar nuestras características, habilidades y técnicas de combate. Además, con el oro que ganemos combatiendo podremos ir a una tienda para avanzar nuestras armas o comprarnos un caballo. Todo muy sencillito.
Aparte del modo historia, que podemos jugar junto a un amigo de forma cooperativa, nos encontramos con el modo libre, que nos permite disputar la batalla que queramos con quien queramos, el modo supervivencia, en el que con una sola barra de vida tenemos que llegar lo más lejos posible a través de niveles plagados de enemigos, el modo Sugoroku, una especie de monopoly a la japonesa para cuatro jugadores bastante aburrido, pudiendo jugar contra la máquina o con hasta tres amigos, y el modo online a través de Xbox Live que explicaremos en la siguiente página.
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