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Myst
El viajero de mundos
Myst es un nombre que incluso aunque no seas usuario habitual de los juegos de PC, a poco que lleves un cierto tiempo en este mundillo, y poseas cierta cultura videojueguil, te sonará a clásico y a título de enorme repercusión. Si no has probado el original de PC, editado por Broderbund y desarrollado por Cyan Worlds, quienes poseen como dos obras más importantes Myst y Riven, la única imagen que tendrás del título será su innovación en cuanto a la inmersión en las aventuras, su apuesta por recrear las 3D o incluir vídeos en mitad de la acción. La acogida de la crítica fue excelente, lo que conllevó que que aparecieran innumerables versiones en sistemas como Saturn, 3DO, Jaguar CD, PlayStation, Macintosh, CD-i, LaserActive, Pocket PC. Aquellos que por el contrario, si tuvieran la oportunidad de echarle el guante en su momento, estarán divididos entre los seguidores acérrimos y los detractores ultractivos. Myst no es un juego que deje indiferente a nadie, ya que posee una carencia inicial de argumento e introducción, un desarrollo demasiado libre, donde el método de prueba y error, y la investigación exhaustiva de cada elemento de la pantalla, hace que quede alejado de clásicos del género, principalmente de las populares aventuras de LucasArts.
La llegada de las portátiles de nueva generación ha permitido realizar traslados de títulos que anteriormente, y como mucho, podíamos encontrar en domésticas. De esta forma nos llega la conversión que ha realizado Hoplite Research del clásico de Cyan Worlds, que ya cuenta con doce años a sus espaldas, y que también aparecerá en Nintendo DS, plataforma donde, todo sea dicho, parece encajar mejor al verse sustituido el ratón por el stylus. Como ya hemos comentado, el usuario medio de consola no suele coincidir con los habituales PCeros, por lo que las escasas aventuras gráficos que haya podido probar, normalmente del tipo Broken Sword, MundoDisco, o los clásicos de LucasArts, poseen tanto un desarrollo, como una trama y diálogos mucho más accesibles, resultando divertidos, no tanto ya por su jugabilidad, si no por el sentido del humor que muchas poseen. Por ello, el tratamiento que debemos aplicar a un análisis de Myst en una plataforma como PlayStation Portable debe tener en cuenta el espectro de público que posee la plataforma, así como indudablemente el público objetivo, ya que de otra forma, y obviando cualquiera de ellas, cometeríamos una enorme injusticia con el título.
En una época donde el salto generacional ha dividido los caminos emprendidos por Nintendo y Sony/Microsoft, en una guerra por jugabilidad vs. gráficos, podría resultar ciertamente hipócrita tildar a un juego de mediocre por poseer una apariencia gráfica desfasada, máxime cuando nos encontramos ante una conversión con ligeras mejoras y optimizaciones de un título que cuenta ya con más de una década a sus espaldas. Hechas estas aclaraciones, y en cualquier caso, y teniendo como premisa el enorme impacto del título en su momento, que le ha llevado a recibir sucesivas secuelas, comencemos a describiros que nos ofrece este UMD, que curiosamente apareció primero en Japón, ahora ha dado el salto a Europa, y de momento no puede adquirirse en Estados Unidos.
Myst es una aventura de carácter inmersivo, de ahí la perspectiva empleada, totalmente subjetiva. Tras una críptica introducción que nos habla de diversos mundos y libros, comenzaremos la aventura sin saber siquiera nuestro nombre, sexo o apariencia en una extraña isla donde no queda vida alguna. Tras comenzar a explorar la misteriosa isla, veremos un puerto, diversas construcciones como una biblioteca, un planetario, una extraña nave espacial, una fuente rodeada de columnas con extraños símbolos en su interior, un faro, un enorme mecanismo, así como la entrada a una construcción de ladrillo. Pronto recogeremos una nota que nos habla de una clave secreta y de una serie de interruptores dispersos por la isla.
El control del título es bien sencillo, el juego está dividido en pantallas estáticas, prerrenderizadas, y el movimiento y observación de objetos y lugares se realizará dirigiendo la mano que normalmente controlaríamos con un ratón, con la cruceta digital. Si dirigimos la mano a los extremos de la pantalla, giraremos, subiremos escaleras, etc., mientras que si apuntamos a objetos o direcciones, nos iremos acercando o moviendo en esa dirección. No veremos como se resaltan los objetos con los que interactuar al pasar el cursor por encima suyo, a diferencia de otras aventuras, por lo que habrá que fijarse hasta en el más mínimo detalle para descubrir cualquier pista de los innumerables enigmas que encontraremos.
Por un lado, este sistema de movimiento y transiciones estáticas por diferentes pantallas, resulta bastante chocante con la potencia de la consola y su soltura a la hora de mover detallados entornos 3D, aunque la fidelidad al original, no nos encontramos ante una reedición o remake, deben hacernos comprender los motivos de los desarrolladores. El sistema de exploración tan arbitrario, la sensación de no saber que hacemos allí, ni quienes somos, marcarán estos primeros compases de un mundo donde no parece quedar ningún resto de vida. La exploración de la biblioteca, así como el cumplimiento del puzzle de la primera nota que encontraremos tirada en el suelo, nos comenzará a brindar las primeras pistas acerca de anteriores habitantes que han poblado la isla, tanto en un par de libros azul y rojo, donde podremos ver inconexos retazos de unos vídeos de los que parecen ser unos hermanos, como en unos extensísimos diarios de un extraño viajero que parece haber viajado por diversos mundos, describiendo minuciosamente sus experiencias y las enormes diferencias entre cada mundo.
Aquí encontraremos la que será primera dificultad insalvable para muchos usuarios, si es que el desarrollo totalmente pausado y aparentemente anárquico de Myst ya no os ha echado para atrás. Los vídeos de Myst, que están doblados al inglés, no poseen subtítulos ni en castellano, ni en la lengua de Shakespeare, además de que todos los textos de diarios, notas, etc., están en un correctísimo inglés. Si no podéis con este idioma, más vale que no sigáis leyendo. Indudablemente este tipo de producciones, destinadas, como concluiremos finalmente, a un espectro de público, muy, muy limitado, no posee unas expectativas de ventas demasiado elevadas, además de que en muchos casos las distribuidoras españolas están atadas de manos para decidir o imponer a sus matrices la localización de los juegos, pese a todo, resulta toda una lástima excluir a las primeras de cambio a multitud de usuarios.
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