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Need for Speed: Carbono: Domina la Ciudad
De nuevo en la ciudad
Después del enorme éxito que está cosechando Nintendo DS en todos los mercados, las compañías occidentales han ido aparcando paulativamente el poco interés por la portátil y han empezado a invertir con más y mejores proyectos en la última gallina de los huevos de oro de Nintendo. EA ya anunció un cambio en su política respecto a la máquina, y fruto de este nuevo interés han empezado a llegar sus sagas más conocidas, con desarrollos más dedicados y no como rápidas adaptaciones desde las versiones domésticas. En este caso acaba de aterrizar en España Need For Speed Carbono, enésima entrega de la serie de conducción que ya suma tres partes en Nintendo DS y que viene a disipar las dudas que levantó el lamentable Most Wanted.
En esta ocasión la excusa para presentar el juego es un accidente de coche en una carrera ilegal, donde nuestro protagonista pierde a un familiar y todo su prestigio en el mundo suburbano de las competiciones metropolitanas. Ayudado por algunos amigos y decidido a volver a reinar en la ciudad, al tiempo que descubre lo que ocurrió realmente es el fatídico accidente, vuelve a competir, desde el escalafón más bajo. Con cada victoria irá haciéndose hueco, incluso hasta el punto de ir recuperando el control de todos los barrios.
De nuevo nos encontramos ante un título de velocidad de corte claramente arcade, donde prima la velocidad y las curvas a todo gas por encima de un control realista y mucho uso del freno. El estudio británico Exient, encargado de esta versión, ha respetado en todo momento la esencia de la saga, acercándose en especial a las últimas entregas de la misma. En Carbono corremos por circuitos urbanos nocturnos, entre grandes avenidas, desniveles, pasos subterráneos y un buen número de atajos ocultos. Los clásicos modos de sprint o eliminación hacen acto de presencia también, entremezclados con las carreras más tradicionales a número de vueltas. Además, el mapeado se divide en distintos barrios, y estos a su vez en tramos que podemos jugar en cualquier orden, y que superaremos cuando alcancemos los objetivos de cada misión. El fin último es ganar en las más de 60 pruebas accesibles de forma secuencial por barrios, para volver a reinar en el oscuro mundo de las carreras ilegales.
Como en anteriores Need for Speed, la modificación total de nuestros vehículos toma un papel muy importante en el desarrollo de la historia. Para Carbono el número de opciones ha crecido desde la última vez, dejando al jugador que retoque casi todos los aspectos de su bólido conforme vaya ganando piezas y puntos en las carreras. La cantidad de posibilidades apabulla, y el grado de detalle que se alcanza es difícilmente superable. Podemos desde confeccionar las llantas a nuestro antojo hasta cambiar la tapicería, pasando por el inevitable taller de color, donde pintar nuestro coche directamente con el stylus y a nuestro gusto. Desgraciadamente, muchas de estas modificaciones son poco apreciables, tanto en el rendimiento como estéticamente, y hagamos lo que hagamos, los contrarios siempre estarán muy cerca de nosotros en cada carrera.
Si bien el modo solitario no es demasiado largo, y tampoco especialmente complicado, resulta más que suficiente para los amantes del género, sobretodo para los que también son unos apasionados del tunning. Pero por si pudiera quedarse pronto escaso, Carbono también incluye un modo multijugador para hasta cuatro personas, pudiendo jugar todas ellas con un único cartucho original. Con esta opción no están todos los recorridos y modalidades disponibles, y que sí están accesibles si cada participante tiene su propia copia original del juego. Un handicap que deja demasiado limitado el mutlijugador monotarjeta, obligando a que cada amigo tenga el juego comprado si se quiere sacar buen provecho de los enfrentamientos.
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