La eterna lucha entre el hombre y la máquina vuelve a darse cita en uno de los últimos juegos de acción de
Konami. El equipo desarrollador de los
Castlevania, capitaneado por IGA (Koji Igarashi), nos presenta
Nanobreaker, un título ambientado en una época más o menos actual pero con un desarrollo bastante similar a los últimos
Castlevania aparecidos en la consola de
Sony, sustituyendo a los vampiros y seres del averno de aquel título por seres cibernéticos y monstruos nanotecnológicos.
ARGUMENTO
Nanobreaker nos sitúa en pleno siglo XXI, donde los avances tecnológicos y científicos están ya más que avanzados y superados con respecto al siglo pasado. Gracias a los experimentos del centro de investigación creado en una isla llamada "Isla Nanotecnología", se ha conseguido mejorar la calidad de vida gracias a esta nueva maquinaria microscópica. Tras más de 20 años de trabajo, un grupo de científicos ha conseguido desarrollar diminutos robots (nanomáquinas) que introducidos en la sangre de los seres vivos, ayudan a curar enfermedades y prevenir cualquier tipo de proceso patológico. Este exitoso proyecto se aplica como prueba con todos los habitantes de la citada Isla, y en principio parece funcionar bien, hasta que un día la computadora central que controla todas los microorganismos enloquece y por consiguiente las nanomáquinas que están en la sangre de estas personas también. Lo que sucede a continuación es que las nanomáquinas, asimilando el hierro de la sangre de todo ser humano, empiezan a crecer y fusionarse, hasta que revientan a su huesped, originando entre chorros de sangre y vísceras, un Orgameca (un monstruo nanotecnológico). A las pocas horas toda la población de la Isla ha sido aniquilada, así como las divisiones del ejército y los cyborgs militares, gracias a cuyo acero las nanomáquinas siguen reproduciéndose. Lo peor es que si no solventan el problema, las nanomáquinas afectarán al resto del planeta, destruyéndo toda forma de vida, ya que estos microorganismos pueden penetrar en los seres vivos incluso mediante el aire. Es entonces cuando el gobierno de los EEUU deciden recurrir al peligroso Jake Warren "El Héroe del Genocidio", un cyborg criogenizado 7 años atrás por provocar una masacre en el cumplimiento de su deber. Para destruir a los peligroso Orgamecas, Jake recibe un moderno Sable de Plasma capaz de eliminar a cualquier organismo vivo hasta nivel celular. Aparte de ser enviado para detener este desastre, tiene la misión secundaria de buscar y proteger a Michelle Baker, una científica que fue mandada a la Isla para desactivar o destruir la computadora central, ya que al hacerlo las nanomáquinas dejarían de multiplicarse, se morirían y se neutralizaría el peligro. Lo malo es que Michelle ha dejado de dar señales de vida desde que pisó la Isla y no se sabe nada de su paradero. El futuro del mundo está en manos de un peligroso cyborg asesino, Jake Warren. ¿Como acabará este caos?
Como veis, el argumento del juego empieza fuerte, y como hemos dicho antes, nos sitúa en la eterna batalla entre el hombre y la máquina, sólo que esta vez nos sitúa en una guerra contra las nanomáquinas, en una situación en la que muchos expertos de todo el mundo afirman que puede suceder en la vida real, lo que han llamado
Goo Gris, en donde robots se autoreplican fuera de control y consumen toda la materia viviente en la Tierra mientras construyen más de estos robots (un escenario conocido como ecofagia). Pero bueno, esto es un tema que no nos atañe.
Como supondréis, nosotros asumiremos el control de Jake Warren, el cyborg protagonista armado con su Sable de Plasma, y tendremos que batirnos contra centenas de Orgamecas y demás fauna nanotecnológica, para encontrar a la doctora Michelle Baker y conseguir deshabilitar la computadora centra para neutralizar a las nanomáquinas, en una orgía de sangre, destrucción y acción. Pero los problemas nunca vienen sólos, y Jake una vez que pise la Isla, tendrá que hacer frente a amenazas de última hora en forma de viejos enemigos.