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Point Blank DS
A tiros sin pistola
El uso de periféricos especiales para el control de ciertos juegos ha sido una constante casi desde que nacieron las consolas tal y como las conocemos hoy, hace más de 30 años. Pistolas, volantes, guantes, cañas de pescar, micrófonos o guitarras son sólo algunos de las decenas de ejemplos, aunque la mayoría de ellos siempre han quedado reducidos a un tipo de jugadores muy específico, por su coste y su limitado uso. Hay excepciones, claro, como Guitar Hero, que en su segunda entrega está arrasando en los comercios americanos, o el famoso EyeToy de Sony, pero el mercado tiende ahora hacía el control especial multifuncional. O más bien Nintendo. Con Wii ya en la calle, todo el mundo tiene al alcance la posibilidad de probar el famoso wiimote y comprobar como se adapta perfectamente a un amplio espectro de géneros, desde la velocidad a los FPS. Antes, Nintendo DS y su pantalla táctil sirvieron de avanzadilla, demostrando en este tiempo que sus novedosas características mejoran mucho la experiencia de juego en ciertos géneros. Ahora Bandai Namco quiere probar suerte con un estilo hasta ahora inexplorado en la portátil de doble pantalla: convierte tu stylus en una pistola.
El stylus es tu arma
La pistola G-Con 45 se utilizaba en los originales Point Blank de PlayStation, divertidos y frenéticos juegos en los que se nos proponía ir superando distintas pruebas en diversas modalidades, explotando nuestra capacidad de reacción, nuestros reflejos y ante todo nuestra puntería con el gatillo en la mano. Para esta adaptación a Nintendo DS, Bandai Namco ha decidido sustituir la mítica arma por el stylus, retocando en lo necesario el sistema de disparo para que también suponga un reto sobre la pantalla táctil de la portátil. Además, debido a la fiebre de los entrenamentes, la compañía japonesa ha añadido un nuevo modo basado en distintos recorridos con los que entrenar una parte de nuestro cerebro, aunque más en un tono de humor que científico.
Para empezar, Point Blank DS incluye cinco modos de juego: Masaje cerebral, Arcade, Juego Libre, Museo de Juegos y VS. El primero de ellos propone superar retos en grupos temáticos para mejorar nuestro puntería de diversas maneras. Es una especie de entrenador muy light y con distintas rangos, que iremos ganando en función de nuestra soltura con el stylus. En realidad no son más que las mismas pruebas que las incluidas en el modo Arcade, el verdadero eje del título, ya que se aproxima mucho a lo visto en anteriores entregas. Dentro de esta modalidad, el jugador elige dificultad de entre cuatro disponibles y ha de superar todas las pruebas que aparecen al azar sin perder las tres vidas de inicio, obteniendo a su vez la mayor puntuación posible. Como veremos a continuación, cada minijuego tiene su objetivo y si no lo alcanzamos o disparamos a ciertos objetos prohibidos, perderemos uno de nuestro corazones. Hay unas cuarenta pruebas, que podemos probar tantas veces como queramos en el modo Juego Libre. Por último están el Museo, que incluye cuatro retos especiales, recreaciones de juegos de recreativa clásicos aunque no muy divertidos, y el multijugador bajo el nombre de VS, del que hablaremos en la página siguiente.
Aparte de las diversas opciones descritas, y que se antojan poco variadas y algo escasas en número, la verdadera salsa de Point Blank son los niveles a los que nos enfrentamos stylus en mano. La adaptación por parte de la compañía a la jugabilidad que ofrece Nintendo DS ha sido todo un éxito. Respetando las sensaciones del original han conseguido adecuar el juego al uso de la pantalla táctil, con una endiablada curva de dificultad y un uso del tiempo o la munición limitada muy inteligente. Al final todo se reduce a disparar con gran puntería y autocontrol, evitando matar rehenes, disparando lo más rápido posible y cometiendo el menor número de fallos posibles. La puntuación final de cada desafio depende entre otras cosas del porcentaje de acierto y del número de disparos válidos.
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