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Disgaea 2
El infierno no es suficiente
Nippon Ichi era una empresa bastante poco conocida en occidente antes de Disgaea, un juego que cosechó una popularidad inesperada en Estados Unidos y que llegó a Europa finalmente, siendo el juego favorito de los amantes de los RPGs tácticos chapados a la antigua, con gráficos retro cutres y con encanto, un divertidísimo guión lleno de gags y grandes personajes, varios finales y una jugabilidad a prueba de bombas.
La historia de Disgaea era bastante sencilla, pero gracias al carisma de los personajes y lo sorprendente y divertido de los diálogos, el juego es seguramente uno de los mejores- si no el mejor- RPGs tácticos que ha aparecido hasta ahora en cualquier plataforma, pero que seguramente por no llamarse "Final Fantasy" no tuvo los usuarios que se merecía, especialmente en nuestro país, donde también debió afectar el hecho de no estar traducido, como tampoco lo está esta segunda entrega. Básicamente el juego narraba las aventuras y desventuras de Laharl, un demonio huérfano de su padre- un importante Lord demonio- cuyo objetivo era conseguir el máximo poder en los infiernos, con ayuda de Etna, una alocada diablesa con mucho carácter, y Flonne, una angelita terriblemente encantadora con una seria obsesión con el amor y los moralismos. Tanto fue el éxito de esta primera entrega que en Japón ya ha aparecido una serie de anime de trece episodios basada en el juego.
Disgaea 2 recupera a algunos personajes de la primera entrega, si bien la mayoría ejercen prácticamente de cameos. Esta vez la historia no se centra en los reinos del infierno, sino que la superficie, donde un joven con mucha voluntad se dispone a salvar su tierra: Zenon, un terrible líder demoníaco, ha transformado mediante una maldición a todo el pueblo de Adell, el protagonista. Para la desgracia del joven, todo el pueblo- incluída su familia- no solamente ha sufrido cambios físicos (cada cual se ha transformado en un demonio distinto) sino que además pierde cada vez más su propia voluntad, para ir perdiendo la memoria y convertirse gradualmente en demonios. Lo cierto es que después de la maldición la familia no parece excesivamente preocupada por su estado, pero aún así, tratan de someter a Zenon a un ritual de invocación para que Adell pueda destruirle. Contra todo pronóstico, aparece Rozalin, la hija de Zenon, una chica caprichosa, mimada y pija que tiene la orden - pues no puede romper el pacto de invocación- de llevar a Adell junto a Zenon para que éste le destruya.
A partir de aquí comienza la historia del juego, bastante sencilla pero muy bien llevada a cabo, llena de personajes completamente desquiciados y escenas divertidísimas. Adell se nos presenta como un héroe completamente opuesto a Laharl: ahora controlamos a un personaje estúpidamente noble, muy ingenuo y con una moralidad de héroe que es parodiada continuamente. A la galería de personajes desquiciados se irán añadiendo unos cuantos más, como Axel, una antigua estrella de televisión a la que todos creen muerta o Tink, una cómica rana voladora con acento francés y problemas graves de esquizofrenia. Además, cada capítulo acaba con un reportaje de noticias realmente desternillante presentado por un conejo de peluche parlante.
Sin embargo, lamentablemente ni los personajes ni el guión iguala en carisma y personalidad a la primera entrega. Esto no quiere decir que sea malo, pero el primer juego puso el listón muy alto, y superarlo o incluso igualarlo era algo muy complicado que no se ha conseguido. A pesar de todo, y aunque nunca llegamos a las carcajadas que producía la primera entrega, Disgaea 2 tiene una historia que hace disfrutar mucho a los fans de la primera parte.
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