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Rayman Raving Rabbids
Taaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!
Pese a tratarse de una franquicia con una dilatada trayectoria sobre sus espaldas, la popularidad de Rayman ha crecido sobremanera con la salida en Wii de Rayman Raving Rabbids, un título de minijuegos que presenta unos interesantes usos del Wiimote y el Nunchuk, así como un sentido del humor muy acusado. Más allá de su interesante desarrollo, el carisma de los Rabbids, los malvados y alocados conejos que ejercen de captores de nuestro héroe, ha provocado que cale bastante hondo entre los nuevos usuarios que se adhieren a un formato de entretenimiento que les estaba vetado hasta hace unos pocos años.
Para su estreno en Nintendo DS, Ubisoft ha decidido no hacer el juego fácil, o lo que es lo mismo, convertir los minijuegos ideados para Wii de forma forzada en la consola táctil de doble pantalla de Nintendo. Rayman Raving Rabbids para Nintendo DS es un plataformas que posee una jugabilidad múltiple, y que por su concepción, estructura e incluso curva de dificultad, está pensado principalmente para los nuevos jugadores que se han sumado al fenómeno Nintendo DS o Wii.
Por ello, y antes de continuar con el análisis, queremos dejar bastante claro un hecho que dado el cambio de rumbo de Nintendo con sus nuevos sistemas, va a convertirse en costumbre dentro de algunos análisis de Wii y Nintendo DS. El espectro de jugadores ha cambiado sobremanera, y al igual que la llegada de PlayStation abrió las puertas al público más maduro, Nintendo DS y Wii permiten a aquellos que nunca se atrevieron a coger una consola, involucrarse con esta forma de entretenimiento digital. Por mucho que les pese a los jugadores tradicionales, el porcentaje que representan respecto a una muestra global de usuarios, es cada vez menor, y claro está, el dinero que reportan a las compañías va en consonancia con esa cuota de mercado. Por ello, durante el presente análisis estableceremos conclusiones diferenciadas en función de si eres un usuario novato o habitual, y es que entendemos que realizar el análisis ciñiéndonos exclusivamente a un grupo de usuarios sería injusto, ya que los novatos también tienen derecho a disfrutar de este mundillo.
Tras esta parrafada, pasemos al análisis formal de Rayman Raving Rabbids para Nintendo DS.
El argumento de este título es bien sencillo, el ejército de Rabbids, dirigido por el conejodroide Rabble, trata de hacerse con el control del mundo, y de paso, divertirse, para lo cual han decidido raptar a Rayman, nuestro peculiar héroe, quien disfrutaba de una tranquila jornada campestre. Para ganarse su libertad, y de paso salvar al mundo, Rayman debe superar una serie de niveles donde tenemos que conseguir unos trofeos que nos dan acceso a los enfrentamientos contra los campeones Rabbids, concluyendo con la titánica lucha contra Rabble.
Ubisoft ha decidido crear una estructura de plataformas dual, combinando niveles de desarrollo clásico, con control sobre Rayman con la cruceta digital, más los botones frontales, con otras eminentemente táctiles, donde el empleo de stylus, e incluso el micrófono, serán vitales. Aderezando ambos sistemas jugables, encontramos unos sencillos minijuegos que servirán de descanso, algunos de los mismos heredados de la entrega Wii, aunque en general de desarrollo bastante sencillo.
Rayman Raving Rabbids es un plataformas 2D realizado en tres dimensiones, al igual que New Super Mario Bros, así que debemos olvidarnos de desarrollos como los de la segunda y tercera entregas de la serie, algo que facilita el que los novatos puedan involucrarse con el juego.
Las fases de control tradicional nos permiten realizar el salto con el botón B, pudiendo realizar el clásico movimiento de helicóptero volviendo a pulsar y manteniendo ese mismo botón. Para realizar el disparo de nuestras extremidades, concretamente de nuestro puño, debemos pulsar Y, mientras que el lanzamiento de los Lums recogidos se realiza con A. El botón X se emplea en unos pequeños altares de control contextual para desencadenar las habilidades de los distintos disfraces a los que Rayman puede acceder, y que encontramos dispersos de forma progresiva por los diferentes niveles.
Con este escalonamiento en la adquisición de disfraces, así como de habilidades como trepar por escaleras, engancharnos a los anillos Lum o nadar, se facilita el poder revisitar los distintos niveles, que disponen de recorridos alternativos con objetivos distintivos, inicialmente inaccesibles por la carencia de alguna habilidad.
Los disfraces están heredados directamente de la entrega Wii, aunque en este caso poseen una utilidad clara. El disfraz de abuelita nos permite hacer aparecer unas enormes rocas esféricas que podemos hacer rodar para aplastar a los enemigos, así como para colocarlos como alzador para saltar a plataformas más elevadas. El traje de fuego pone a nuestra disposición unas bombas que deberemos transportar mediante lanzamientos para conseguir derribar unas puertas que impiden nuestro progreso. El disfraz de discotequero, asociado con el viento, crea unas nubes sobre las que podremos apoyarnos temporalmente, hasta que concluya su efecto. El último disfraz a nuestra disposición es el de rockero, que nos permite controlar el hielo, bien para congelar enemigos o bloques que tratan de aplastarnos, para congelar puentes que de otra forma se derrumbarían, o para taponar lanzallamas.
Además podemos acceder a un ataque mediante un soplido para quitarnos de encima unos molestos bichillos. El uso de interruptores que abrirán compuertas o puertas, la combinación de los distintos poderes para conseguir acceder a alguna ubicación inicialmente oculta, la exploración de los niveles para encontrar los puntos de recuperación de vida, que emplean Lums, los nidos de Lums, que sirven de recarga, o los Lums dorados, que amplían la capacidad de almacenamiento de estos proyectiles, que más tarde también podremos emplear para engancharnos a unos anillos mediante unas cadenas, marcan el pausado desarrollo de estos niveles clásicos.
Hay que destacar la ausencia de contador de vidas en este juego, donde sólo debemos lidiar con los puntos de registro de nuestro progreso. Si a este hecho le unimos que la curva de dificultad no es demasiado acusada, además de que el ritmo de juego es moderadamente pausado, todo redunda en un desarrollo clásico, sencillote, que quizás causarán cierta indiferencia entre los jugadores habituales, pero que encandilará a aquellos jugadores a los que caer una y otra vez al vacío con Mario, no les hace ninguna gracia. Hemos realizado la prueba con usuarios novatos negados para las plataformas, y el título ha resultado muy de su agrado.
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