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Mario vs. Donkey Kong 2: March of the Minis
Una de minis
Introducción
Mario ha decidido volver a sus primerísimos inicios últimamente, hace casi treinta años se dedicó a rescatar a Pauline de las garras de Donkey Kong en un arcade lleno de barriles y saltos y modernamente ha vuelto a verse las caras con el gorila en GBA primero y hace escasas semanas en DS; ahora bien, ambos títulos han ido más allá en su planteamiento que el arcade original gracias a un tercer elemento, los Minis.
Si en GBA Donkey Kong mostraba un afán de coleccionismo desmesurado y robaba todos los Minimarios, en esta ocasión, Pauline vuelve a ser el objeto de su deseo, aunque los Minis tienen su parte de culpa: En la inauguración de un parque temático, Pauline es la estrella invitada y presenta el nuevo modelo de juguetes de Mario, los minis de Mario, Peach, Toad y Donkey. En un momento dado, muestra su preferencia por los Minimarios, dejando al pobre Donkey Kong y a sus Minidonkeys con un palmo de narices, cos que provoca que nuestro gorila preferido se enfade y rapte a la chica; Mario no se lo piensa dos veces y parte al rescate, pero con una singularidad, deja que sean los Minis los que recorran el parque y los usa para hacer entrar en razón a su amigo piso a piso.
A partir de aquí, el planteamiento es el mismo a lo largo de los ocho primeros pisos del parque temático (cada uno con una ambientación diferente): nueve fases en los que debemos llevar a un diferente número de Minimarios hasta la meta recogiendo por el camino una carta con una letra como si de Lemmings se tratara, más una última fase en la que debemos derrotar a Donkey Kong usando a los Minis como si de proyectiles se tratase. Además, si hemos recolectado todas las cartas del piso, completamos la palabra "minimario" y accedemos a una fase de bonus en la que Shyguy hace su aparición estelar. Nivel a nivel llegamos a la azotea donde revivimos el mismo juego de los ochenta y guiamos a los minis por las escaleras mientras esquivamos los fuegos y barriles que Donkey deja caer.
Control
March of the Minis tiene un sistema de control 100% táctil. Con el stylus podemos mover a los Minis, hacerlos saltar, girar, parar, activar interruptores (o nosotros pulsando en el interruptor, etc. Esto se consigue deslizando el lápiz sobre ellos en la dirección que queremos seguir o bien pulsando sobre ellos para paralos. Esto da para mucho juego y no tendrá mayor dificultad cuando nos toque manejar a dos o tres minimarios, pero en el momento que cinco personajillos se mueven a sus anchas, chocan entre ellos y cambian de dirección o se acercan a enemigos o a acantilados, se convierte en un verdadero reto; unos dato a tener en cuenta: hay puntos por no parar en ningún momento a los minis, así que la tentación de dejarlos descansando para que no molesten es mejor ir olvidándola, por otro lado, si entran juntos hay puntos por cadena, así que es mejor que en el tramo final de la fase estén todos juntos o cerca e la meta desde una posición de parecido recorrido y finalmente algunos minimarios dorados, si hacemos que entren a la meta los últimos la puntuación por cadena se duplica. Por suerte, el juego tiene una curva de dificultad casi perfecta, cosa que provoca que el aprendizaje en ningún momento se complique demasiado y evita llegar al desespero en todo momento.
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