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Burnout Dominator
El regreso de los autos locos
A finales de 2001 Criterion Games lanzaba Burnout para PlayStation 2, un peculiar arcade de conducción que nos animaba a saltarnos las normas de tráfico y conducir de forma temeraria. A pesar de su original planteamiento, el juego pecaba de ser algo corto y gráficamente palidecía si lo comparábamos con el rey de la conducción por aquel entonces, Gran Turismo 3. No es de extrañar pues, que Burnout pasara un poco desapercibido por gran parte de los jugadores. La llegada de su secuela, Burnout Point of Impact, en noviembre de 2002 fue un éxito total, y gracias a las mejoras realizadas (mayor duración, mejor acabado gráfico y gran sensación de velocidad), el juego pasó a ser casi un imprescindible para los amantes de la velocidad.
En 2004, los importantes problemas económicos que sufrió Acclaim, la compañía productora del juego, obligaron a traspasar Criterion Games, que fue adquirida por una de las compañías más importantes del mercado, Electronic Arts. Empezaron entonces a surgir dudas acerca de la calidad de la próxima entrega y no fueron pocos los que desconfiaban del buen hacer de EA. Sin embargo, todas estas dudas desaparecieron cuando por fin salió a la venta Burnout 3: Takedown. La inclusión de los nuevos modos de juego y de los takedowns (consiste en echar de la calzada a un rival) fueron todo un acierto, y aumentaron la diversión y duración del juego hasta límites insospechados. Pocas novedades se podían imaginar para la siguiente entrega, y aunque las hubo, los cambios realizados en Burnout Revenge no gustaron a todos por igual. Gracias a la posibilidad de embestir al tráfico normal que circulaba en el mismo sentido que nosotros y de explotar nuestro vehículo durante las carreras, éstas se volvieron todavía más espectaculares. Se premiaba más nuestra capacidad de atacar a nuestros rivales que nuestra habilidad por conducir a toda pastilla esquivando el tráfico, perdiéndose así la esencia de entregas anteriores.
A estas alturas, la saga empezaba a dar síntomas de cansancio, y con la llegada de las consolas de nueva generación la gran mayoría de la gente no esperaba ver más entregas en la 128 bits de Sony. Ya sea para recaudar más dinero o para recompensar a los fieles seguidores de la saga, EA se ha sacado de la manga otro Burnout que además de ofrecer choques y explosiones retorna a los orígenes de la saga, poniendo a prueba nuestras dotes de conducción y nuestros reflejos.
En esta ocasión contamos únicamente con tres modos de juego: Tour Mundial, Romperécords y Multijugador. Tour Mundial es sin duda el alma del juego, pues es el modo más profundo y al que posiblemente más tiempo le vamos a dedicar. Nuestro objetivo en este modo es superar los 88 retos repartidos en varios niveles. Superando estos retos, desbloqueamos nuevos vehículos y circuitos con los que jugar en los demás modos de juego.
Dentro del Tour Mundial existen un total de siete niveles, que en Burnout reciben el nombre de "Series". Estas Series son: la Serie Clásica, la Serie de Fábrica, la Serie Modificada, la Serie Hot Rod, la Serie Súper, la Serie de Competición y la Serie Dominator. Cada Serie cuenta con varios vehículos cuyo diseño va acorde con el nombre de la misma. Por ejemplo, en la Serie de Competición uno de los coches disponible es un Formula 1, mientras que en la Serie Clásica nos pondremos al volante de un coche que recuerda mucho a los Cadillacs de los años setenta.
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