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Ridge Racer 7
Derrapes a 1080p
El género de los arcades de conducción ha evolucionado enormemente desde que Ridge Racer sorprendiera a propios y extraños en su estreno arcade y en su traslado a PlayStation. La introducción de la moda tunera, la interacción con el tráfico rodado, las persecuciones policiales, los espectaculares accidentes recreados con cambios de plano empleando la técnica bullet time, parecen dejar fuera de onda a las clásicas apuestas por puntos de control donde partir desde el último puesto y conseguir finalizar primero, era nuestra principal meta.
Ridge Racer es un clásico en el estreno de cualquier plataforma de Sony, acompañó a la PlayStation original de 32 bits, con el primer Ridge Racer, hizo lo propio, aunque con resultados decepcionantes, con Ridge Racer V para PlayStation 2, e incluso se atrevió a dar el salto a la introducción de Sony en el segmento de las portátiles, con Ridge Racers. Pese a la pequeña infidelidad de Namco con Xbox 360, y su Ridge Racer 6, Sony ha vuelto a tener en su catálogo de partida un representante de esta insigne serie de arcades de conducción, Ridge Racer 7, que aunque repita muchos de los circuitos del título de Xbox 360, presenta interesantes modos online y mejoradas opciones de personalización y tuneado, lo que introduce una dosis extra de profundidad en un formato bastante manido.
Como buen representante de la serie, el énfasis principal en la conducción en Ridge Racer son los derrapes, su absoluto control para pasar a toda velocidad por las curvas más cerradas, y como viene siendo habitual en las últimas versiones de la serie, su aprovechamiento para cargar la barra de nitrosos que nos permite desafiar los límites de nuestra mecánica. De esta forma debemos olvidarnos de elementos de simulación en materia de suspensiones, recreación realista de la física de los vehículos, daños estéticos o físicos, vuelcos, y centrarnos en conseguir conducir de la forma más veloz posible las monturas de ensueño diseñadas por los grafistas de Bandai Namco.
Ridge Racer 7 comparte con las últimas ediciones de PlayStation Portable y el estreno de la serie en Xbox 360 un modo principal, Ridge State Grand Prix, donde debemos hacer carrera como conductores y progresar adquiriendo monturas y completando la serie de campeonatos y eventos de dificultad creciente. En este caso, y siempre refiriéndonos respecto a las entregas PlayStation Portable, se ha mejorado la profundidad y variedad de acciones, aunque si hablamos de Ridge Racer 6 de Xbox 360, la cosa no dista lo suficiente como para justificar el salto en numeración. Nuestra primera tarea dentro del modo Ridge State Grand Prix es aceptar y superar uno de los retos de fabricante para conseguir establecer una relación piloto / marca. Como ocurre tradicionalmente en la franquicia, existen marcas clásicas como Kamata, Age, Gnade, Assoluto, Danver, Sinseong, que difieren en el tipo de derrape: suave, normal o dinámico, y por lo tanto intensamente en la forma de afrontar las curvas, y especialmente en el grado de pericia necesaria para equilibrar la trayectoria del vehículo con los contravolantes.
Conforme superamos eventos y campeonatos, se mejora nuestra relación con el fabricante, obteniendo puntos de marca, que permiten desbloquear más modelos, piezas de motor, nitroso, alerones, etc. También acumulamos premios monetarios que sirven para adquirir vehículos, comprar las expansiones de las piezas, así como la posibilidad de comenzar la carrera con varios niveles de nitroso acumulados; además de puntos de fama.
Ridge State Grand Prix, al igual que los modos principales de los Ridge Racers de PlayStation Portable, nos abre nuevos campeonatos conforme vamos superando series de distinta dificultad, reflejada en la clase de vehículo requerida, inicialmente de la cuatro, los menos potentes, a la uno. De esta forma accedemos a reversos de los recorridos iniciales, nuevos trazados, recorridos temáticos, etc. La entidad que organiza los campeonatos nos invitará progresivamente a eventos especiales que difieren en la mecánica de carrera, al igual que las diversas pruebas de las propias marcas. De esta forma se nos pueden proponer carreras clásicas con ocho/catorce pilotos, eventos donde empezando los últimos tenemos que acabar adelantando a los trece rivales restantes, pruebas contra el crono, o carreras donde se limitan las marcas que pueden competir. El motor principal de este modo son los torneos que incluyen diversas carreras en su desarrollo, donde acumulamos puntos por puesto, pudiendo reintentar tras cada carrera, o si no conseguimos alzarnos con la victoria final en el campeonato, reiniciar desde la primera prueba.
Con nuestro perfil de usuario de PlayStation 3, acumulamos kilómetros, dinero y punto de prestigio en nuestra partida, que en cada momento reflejará el porcentaje de este modo Ridge State Grand Prix que hayamos completado. Las opciones de personalización estética, mediante diferentes kits de pintura, modificando manualmente el color de cada parte de la carrocerías, la posibilidad de añadir diferentes alerones, pegatinas, así como las mejoras en aspectos como el motor, óxido nitroso, suspensiones y neumáticos, consiguen también introducir cierta profundidad, totalmente alejada de lo que pudiéramos encontrar en las producciones de Polyphony Digital, y menos profusos que juegos como Forza Motorsport.
Pese a ser bastante parecido a lo que pudiéramos ver en Xbox 360, se trata de un modo bastante completo para un arcade de este estilo, y gracias a la curva de dificultad en el comportamiento de los rivales, y al tener que dominar bestias cada vez más indomables, quedándosenos en muchos casos los circuitos pequeños, se conseguirá aumentar nuestras prestaciones y poner a prueba nuestros nervios de acero.
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