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Diddy Kong Racing DS
Por tierra, mar y aire
Pese a la venta de Rare a Microsoft, la compañía fundada por los hermanos Stamper ha seguido manteniendo cierto nivel de relación con Nintendo, en forma de traslados a Game Boy Advance de los populares Donkey Kong Country, así como con el lanzamiento de títulos de nuevo cuño como Banjo Pilot y Sabrewulf, dos juegos bastante discretos que remarcaban el hecho de que la compañía no vivía sus mejores momentos, así como el original puzle: It's Mr. Pants.
Para su estreno en Nintendo DS, Rare ha escogido un arcade de carreras, y no Donkey Kong 64, dentro de las propiedades o personajes que permanecen en las arcas de Nintendo, ya que resulta totalmente utópico esperar que Banjo, Joanna Dark, o Conker, reciban nuevas versiones en la portátil de Nintendo. De esta forma se escoge a Diddy Kong Racing, una particular mezcla de aventura y juego de carreras alocadas, para darle una nueva mano de pintura, en forma de nuevos personajes, modos de juego, un sistema de control táctil, así como multijugador online a través del servicio Nintendo WiFi Connection y los puntos de acceso gratuitos de Telefónica: Zona ADSL.
Tras la llegada de Mario Kart 64, el género de los arcades de conducción alocados comenzó a rebuscar en la mezcolanza de géneros para tratar de evolucionar y ofrecer una experiencia de juego algo más profunda y duradera, un aspecto que choca plenamente con el enfoque de diversión rápida y accesible que había marcado hasta el momento a títulos como el excepcional Super Mario Kart, y su sucesor, Mario Kart 64, auténticamente brutales en multijugador. El enfoque para evolucionar el género, que sería empleado tanto por Rare en Diddy Kong Racing, como por Naughty Dog en Crash Team Racing, fue combinar las carreras estándar, con un mundo general, a modo de plataformas, que exigía exploración, e ir abriendo diversos caminos conforme progresábamos, y que incluía retos diferenciadores que modificaban y ampliaban la experiencia de juego.
En este aspecto el juego de Rare ofrecía la clásica obsesión de la compañía por la tarea de recolectar objetos, algo que tanto en Donkey Kong 64, como especialmente en Banjo-Tooie, llegó a cotas casi intolerables, y más interesante, la posibilidad de pilotar vehículos distintivos, como hovercrafts, avionetas, karts, que permitían acceder a nuevos atajos, y disfrutar de una experiencia de pilotaje distintiva.
Si Diddy Kong Racing para Nintendo 64 tuvo como predecesor y principal rival a Mario Kart 64, en DS se repiten de nuevo las tornas, y el juego de Rare deberá superar los resultados del excepcional Mario Kart DS, que le ha robado el atractivo de ofrecer carreras online. Pasemos a hablar detenidamente de esta conversión a Nintendo DS.
Como hemos mencionado en los anteriores párrafos, los dos aspectos que más marcan el desarrollo de Diddy Kong Racing respecto a las juegos de carreras alocadas al uso, son el empleo de vehículos distintivos, y especialmente el acabado de aventura, tanto por el hecho de poseer argumento, como albergar un mundo general que daba acceso a los diferentes campeonatos, eventos y circuitos.
Podemos considerar a este Diddy Kong Racing DS como una reedición retocada, que aunque en materia de filosofía de juego y estructura no difiere lo suficiente como para ser considerado una secuela, si que dispone de novedades interesantes que aprovechan las características de Nintendo DS. A nivel de personajes disponemos de algunas ausencias notables respecto al original: Banjo y Conker han desaparecido, y salvo algunos personajes secretos, nos tenemos que limitar a Diddy, Dixie y Tiny Kong, Gipsy, Tip Tup, Timber, Bumper y Krunch. Estas dos ausencias limitan el carisma de los pilotos a nuestra disposición, pese a no tratarse de un apartado fundamental.
El argumento del juego nos presenta a Wizpig, quien ha tomado el control de la isla donde se desarrolla la acción. Los habitantes de la otrora paradisíaca isla, mandan una carta a Diddy quien decide acudir raudo y veloz para acabar con esta nueva amenaza. La forma de acabar con Wizpig, quien también puede ser controlado en el juego, una vez que lo desbloqueemos, es bien sencilla, debemos acumular una victoria tras otra en el juego.
Para introducirnos en la mecánica de juego y las peculiaridades de este Diddy Kong Racing, contamos con la ayuda del genio llamado Taj, un elefante que nos va enviando de una carrera a otra. El hecho de que tengamos que lidiar con un argumento algo absurdo, así como navegar por la isla para ir de una carrera a otra, en vez de escoger los retos y campeonatos desde un menú, resta algo de agilidad al conjunto, dentro de un género que debía ser bastante más directo. Todo ello sin aportar ningún beneficio notable que justifique las pegas mencionadas.
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