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300: March to Glory
Las Termópilas no fueron para tanto
Collision Studios nos presenta un arcade de lucha del género hack and slash, donde tenemos las difícil tarea de emular al rey Leónidas y a su guardia personal en la desigual lucha contra el ejército Persa del rey-dios Jerjes. Pese a carecer prácticamente de rigurosidad histórica, tanto en la novela gráfica de Frank Miller, como en la reciente adaptación cinematográfica, se nos ofrece una espectacular y heroíca visión de la batalla de las Termópilas, en la que se supone, según nos cuentan, que 300 integrantes de la guardia personal del rey espartano Leónidas, se enfrentaron a un millón de soldados del ejército de Jerjes.
Ante tamaño reto, si hacéis los cálculos de los persas que tocan por cada espartano, las cifras tiran de espaldas, Leónidas y sus más fieros guerreros no tendrán tiempo de respiro entre mandoble de espada, lanzamiento de lanza y golpe con el escudo.
La justificación de este desigual enfrentamiento proviene de los augurios de los sacerdotes espartanos, quienes corrompidos por las arcas de Jerjes, determinarán que no se puede responder con la guerra a las demandas persas, que exigían un tributo por parte de Esparta. Leónidas no se rendirá ante la influencia de los sacerdotes, y utilizará como artimaña para burlar dicha "prohibición", el no emplear el ejército de Esparta, si no simplemente llevar consigo a su guardia personal.
De esta forma se nos ofrece un juego de acción sin excesivas pretensiones, donde predominan los combates contra millares de enemigos, con un nivel de violencia bastante acusado, que pese a lo que pudiéramos esperar, no trata en ningún momento de recrear la plasticidad y belleza de las secuencias del largometraje de Zack Snyder.
Pese a que acudir al refranero pueda parecer un recurso demasiado manido, 300: March to Glory vuelve a hacer bueno el dicho que duda acerca de la calidad de los videojuegos basados en largometrajes. Exclusivo de PlayStation Portable, desconocemos si ha existido demasiado premura para hacerlo coincidir con el estreno cinematográfico.
Como hemos mencionado, tanto el juego como el largometraje, y por lo tanto, la novela gráfica, se toman excesivas libertades a la hora de recrear fidedignamente la batalla de las Termópilas. Tanto a nivel de diseño de personajes, donde se introducen criaturas de pesadilla, como en el tratamiento vejatorio y despectivo que se ofrece de los Persas, caracterizados como bestias incultas que sólo poseen sed de sangre, como incluso al reflejar la verdadera edad de Leónidas, muchísimo más mayor en realidad, y sin tantos deseos de batallar, nos encontramos ante una exaltación de la violencia sin demasiado sentido, algo que también apreciaremos en el tono de voz de los diálogos, a pleno grito constante, lo que llega a convertirse en irritante. Hecha esta aclaración histórica, que en principio no debe afectar a la calidad intrínseca del juego, pasemos a desgranar los aspectos del título.
Hay que destacar que pese a introducirse una serie de tráilers del largometraje en el UMD, se ha optado por ofrecer un enfoque más cercano a la novela gráfica en las secuencias que nos narran la historia, entre nivel y nivel, ofreciéndose de esta forma los momentos más atractivos visualmente de todo el juego, algo que habla por sí solo del motor gráfico de 300.
En este juego de acción disponemos de pocas más opciones a parte de avanzar hacia delante aumentando el número de habitantes del Hades. Encarnando a Leónidas, con ciertos acompañantes puntuales a los que deberemos proteger, comenzamos el juego con una espada, una lanza, y un escudo, de escasa efectividad, que podemos emplear para ataques básicos, así como para protegernos de los lances rivales, o de la lluvia de flechas, al hincar la rodilla en tierra.
Poco a poco, durante los primeros minutos de juego, se nos va introduciendo en las principales acciones de la mecánica de juego, desde los combos más básicos, como el que concluye tras un par de espadazos con un giro sobre nosotros mismos para finalizar con un impacto del afilado borde de nuestro escudo, la forma de dañar a los rivales con escudo, únicamente a través de la lanza, la manera de utilizar esta como proyectil, etc.
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