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Free Running
Looking for Sébastien
Rebellion nos presenta un interesante título de deporte extremo, en concreto de la espectacular disciplina de Parkour o Free Running, en el que nuestro objetivo reside en estudiar los entornos urbanos y tomar cada uno de sus elementos como un desafío que ponga a prueba nuestra forma física, coordinación y precisión. Los practicantes de esta disciplina, los Tracers o Free Runners tratan de potenciar y desarrollar tanto su cuerpo, como su mente, estudiando cada elemento urbano y natural para conseguir encadenar una serie de movimientos y acrobacias que exigirán una fuerza física y creatividad tremendas.
Aparecido junto a la edición PlayStation 2, este título posee un enfoque dividido en misiones dentro de unos amplios entornos de dificultad creciente por los que tenemos que deambular. Antes de nada debemos crear un perfil, editar la apariencia física de nuestro personaje, para poder introducirnos en el club de Free Runners: Urban Freeflow. Desde aquí somos capaces de disfrutar de dos modalides de juego principales: Carrera Libre, para un jugador, y el Multijugador. También tenemos acceso a las modificaciones de nuestro perfil, así como a la Guarida desde donde podemos consultar los extras que desbloqueamos, desde nuevas vestiduras, divididas en camisetas, pantalones y zapatillas, movimientos de nuevo cuño, vídeos reales de Tracers demostrando sus habilidades, así como nuevos temas para la banda sonora.
El punto de partida obligado dentro del modo Carrera Libre es el gimnasio donde nuestro entrenador personal, el fantástico Sébastien Foucan, nos desvela las acciones básicas y las principales piruetas y maniobras. En un gimnasio ubicado dentro de un complejo escolar, podemos practicar los movimientos básicos sin demasiado peligro para nuestra integridad. Este entrenamiento está dividido en tres categorías: amateur, pro y pro avanzado, y nos permite acceder, una vez completados cada uno de los desafíos, al primer entorno real del juego: Territorio, conformado por los exteriores de la vieja escuela, sus tejados, raíles, etc.
El sistema de control de Free Running puede hacerse algo duro al principio, exigiendo que vayamos incorporando a nuestro repertorio habitual de movimientos, más y más técnicas que nos permitan deambular y progresar satisfactoriamente por los escenario. Movemos al Tracer con el stick analógico, quedando reservado el control de la cámara para la cruceta digital. El botón aspa se emplea para aterrizar tras un salto, bien en el suelo, para no desplomarnos, con la consiguiente pérdida de vitalidad y tiempo, bien en un raíl. También se utiliza para saltar pequeñas vallas, para correr vertical u horizontalmente por las paredes, al más puro estilo Prince of Persia, o para agarrarnos a salientes y no caer al vacío. Círculo se utiliza para saltar, encadenado algunos saltos rápidos si conseguimos el tempo correcto.
Triángulo es el botón reservado para dar giros de 180º, así como activar algunos trucos en el suelo. El botón cuadrado se emplea para dar un pequelo acelerón, caer de forma suave tras un salto, o soltarnos de algún poste vertical u horizontal. Tanto L como R sirven para activar algunos trucos, en conjunción con triángulo o círculo, de forma habitual, conformando pulsaciones de tres botones como podrían ser el Axe Kick: L,L,R más triángulo, Flick Flack: R,L, triángulo, aspa, etc. La variedad de movimientos es enorme, e implican acciones en pleno salto, para añadir espectacularidad a los saltos menos comprometidos, tras una caída, tras rebotar en una pared, escalar, o simplemente para encadenar acciones en el suelo y elevar nuestro medidor de Flow.
El Hud de pantalla nos muestra tres medidores a tener en cuenta, primero tenemos que fijarnos en la vitalidad, representada por la figura de un tracer, que disminuye con caídas fuertes, saltos sin aterrizar en condiciones, choques contra paredes, etc. El segundo medidor de interés es la barra de impulso de sprint, que se vacía según corremos o empleamos el acelerón. El medidor de flujo se va rellenando al interactuar con los escenarios y realizar trucos. Podemos agarrarnos a postes verticales para saltar de uno a otro sin tocar el suelo, hacer piruetas en mástiles horizontales, mortales hacia atrás, correr por las paredes, saltar del alféizar de una ventana a un saliente, caer desde gran altura sobre un poste horizontal, trepar por las paredes rebotando al más puro estilo Samus Aran, subir por estrechas aberturas en pose de egipcio, descolgarnos por cables o rampas, etc. La variedad de acciones a nuestra disposición, la forma de afrontar cada dificultad del escenario, tanto para obtener mayores puntuaciones, como para mejorar la velocidad en el progreso por los mismos, es vital, y exigen: primero un dominio absoluto del sistema de control del juego, que responde bastante bien salvo por algunas acciones límite como caminar sobre raíles, o girar con precisión en espacios pequeños, así como conocer al dedillo la ubicación de cada elemento de los amplios entornos.
En principio nos cuesta bastante hacernos con el control de nuestro Tracer, bien para girar las cornisas agarrándonos a desagües, para encadenar saltos sin perder demasiado tiempo, para pasar por estrechas aberturas, o realizar acciones como el egipcio. Por suerte, poco a poco le conseguimos coger el punto al control, y conseguimos centrarnos en conocer el escenario, algo vital para los desafíos que tenemos que superar en este modo Carrera Libre.
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