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Sam & Max Episode 6: Bright Side of the Moon
Por el lado salvaje de la luna
Sam & Max llevan desde finales del año pasado dándonos cada mes una ración de risas aseguradas. Esta primera temporada de episodios de dibujos animados interactivos arrancó con "Culture Shock", el primer episodio de una serie que culmina finalmente en el sexto episodio, "Bright Side of the Moon". Sin duda alguna, la serie ha ido aumentando en calidad con cada episodio, presentando cada vez guiones más cáusticos y críticos con los vicios y virtudes de la sociedad occidental. A través de sus aventuras, Sam & Max han luchado contra una presentadora de televisión, la mafia, Abraham Lincoln y una antropomorfización de internet, entre otros. Todos los episodios estaban interconectados por el tema de la hipnosis, dejando entender que alguien detrás de cada conflicto estaba moviendo los hilos.
Llegando al sexto capítulo, descubrimos al principio quién es realmente el artífice de todo el desastre. Lo cierto es que la explicación que recibimos no es del todo coherente con referencia a los primeros episodios de la serie, pero a nivel humorístico- y esto es lo más importante en un juego como este- resulta completamente satisfactoria. Y es que con unas bases como las que pone este último capítulo al arrancar- a las cuales no referiré para mantener el misterio sin desvelar a los jugadores- es muy difícil que salgan mal las cosas. En este último episodio, Sam & Max tienen que viajar a la luna y poner fin a la conspiración que se lleva estructurando desde el inicio de la serie. Evidentemente, a estas alturas los desarrolladores presuponen conocimiento previo con referencia a pasados episodios, haciendo referencias constantes y muy ácidas a las pasadas aventuras, y por lo que es ciertamente recomendable haber jugado los cinco capítulos anteriores.
Por lo demás, el guión tiene el nivel que cabe esperar, es decir, altísimo. En contra de los chistes fáciles y los guiones tópicos que infectan la mayoría de videojuegos- incluso las nuevas aventuras gráficas, en general tan predecibles descafeinadas- Sam & Max demuestra que todavía hay quien se acuerda de que el jugador no necesariamente tiene el coeficiente intelectual equivalente a una tostadora. Así pues, el humor cínico e inteligente del dúo de policías "freelance" llega en el sexto episodio a su culminación, utilizando algunos recursos argumentales que favorecen como no lo habían hecho antes las salidas de los dos personajes.
A nivel jugable se han conservado los elementos que funcionaron en los anteriores episodios, y se han eliminado aquellas secuencias que no colaboraban nada. Así, las escenitas de conducción han pasado a mejor vida, manteniendo al juego en una aventura de hacer clic de tinte muy clásico pero con algunos giros muy interesantes en cuanto al nivel de puzzles se refiere. Además, la dificultad de los mismos está bastante bien ajustada, mientras que los primeros episodios se antojaban terriblemente fáciles, cada vez se ha ido subiendo más la dificultad hasta llegar al nivel actual, que podríamos decir que es mediano: los puzzles no se resuelven con absoluta facilidad y sin pensar, pero tampoco se quedará nadie atascado un mes entero para lograr deducir que combinar la máquina de palomitas con la funda peluda del inodoro y el libro de Lucía Etxebarría se crea lo necesario para abrir esa maldita puerta. Los puzzles en general requieren buena capacidad de observación y simplemente seguir la lógica, aunque es cierto que algunos implican recurrir a objetos que, por ejemplo, no se nos ocurre coger en un principio.
El apartado gráfico de la última aventura mantiene el de los anteriores episodios, aunque esta vez la cantidad de animaciones parece que ha incrementado, presentando cinemáticas muy al estilo serie de dibujos animados. Por lo demás, lo mismo de siempre, es un estilo sencillo pero muy resultón que requiere pocos recursos para funcionar correctamente, y que premia a los ordenadores más potentes haciendo uso de algunos efectos como el bump mapping (usado con mesura) para realzar un poco más algunas texturas. Esto demuestra que no es menester para hacer un juego visualmente atractivo llenarlo de peripecias gráficas, y que la sencillez funciona perfectamente con ciertos juegos.
El apartado sonoro, de nuevo, es impecable. La música es pegadiza y muy a juego con los ambientes, pero donde destaca especialmente es en el doblaje. Los actores de voz se esfuerzan para representar a sus personajes, y actúan según es conveniente para este tipo de juego.
En conclusión, Sam & Max en su conjunto es como un rayo de esperanza para un género casi olvidado como es el de la aventura gráfica. Cabe lamentar que no exista traducción alguna para este juego, lo cual reduce su público a los que sepan inglés. Por lo demás, cualquier aficionado al género debería jugarlo, es sin duda alguna un soplo de aire fresco a un género cuyas últimas grandes aportaciones- a saber, Still Life o los nuevos Broken Sword- dejaban en general muchísimo que desear. Así que, aficionados a la aventura gráfica, si estáis buscando algo con sabor clásico pero lleno de ideas sorprendentes y divertidas, Sam & Max es lo que necesitáis. Ahora sólo queda esperar que la segunda temporada esté al nivel de la primera, y si no lo está, siempre podemos quitarle el polvo a los viejos Monkey Island, Space Quest y Simon the Sorcerer.
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