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Ghost Rider: El Motorista Fantasma
Autopista al infierno
Las adaptaciones cinematográficas de superhéroes del universo Marvel parecen no tener fin. Tras el éxito cosechado por Spiderman, la Patrulla X o los 4 Fantásticos, no es de extrañar que hasta Ghost Rider, a pesar de ser mucho más minoritario, también haya sido trasladado a la gran pantalla. Pero el filón no acaba ahí, pues cada película cuenta con su videojuego correspondiente. Por norma general, estos juegos no suelen obtener buenas críticas, aunque el nivel de ventas es considerable.
En Ghost Rider, el título que nos ocupa, encarnamos a Johnny Blaze, un motorista que hace un pacto con el diablo para salvar la vida de su padre. A partir de ese momento, adquiere la apariencia de un espectro con cadenas, enfundado en cuero y una calavera llameante por cabeza cuyo objetivo principal en el juego es rescatar a su novia de las garras del demonio Mephisto.
Apartado gráfico
Nada más empezar el juego, lo primero que vemos es una introducción al argumento hecha de imágenes con detalles en movimiento y bordes de viñeta. No será la única del estilo que veremos a lo largo del juego y, a decir verdad, dan un ambiente comiquero que le sienta muy bien al título.
Una vez empieza la acción, nos damos cuenta de que los escenarios están bastante bien recreados. Los primeros niveles se desarrollan en el infierno, pero más adelante visitaremos un pueblo del oeste, una ciudad, una iglesia... las localizaciones no son nada que no hayamos visto en el género, de hecho algunas son un poco sosas (por ejemplo, la ciudad), pero la mayoría de las texturas están bien trabajadas y el conjunto entra por los ojos.
Johnny Blaze cuenta con un alto nivel de detalle y un buen número de animaciones. La única que flojea un poco es la voltereta por el suelo, que parece un tanto robótica, pero los golpes y los efectos resultan espectaculares. Las luces cumplen y hasta se aprecia el cambio que se produce en las texturas por efecto de la cabeza de Ghost Rider. Los enemigos no están mal, pero el diseño no convence demasiado y hay pocos modelos diferentes. Además, cuando se juntan muchos en pantalla la acción se resiente y de vez en cuando se ralentiza.
Sonido
Uno de los aspectos menos trabajados del juego. La banda sonora consiste en melodías machaconas que parecen ser siempre la misma. Los efectos de sonido tampoco son para tirar cohetes, pero quizá lo peor de todo es el doblaje, que no solo es poco carismático sino que contiene algunas voces que rozan la ridiculez. No obstante, se agradece la completa localización al español.
Jugabilidad y diversión
A todo aquel que sea aficionado al género le resultará muy sencillo hacerse con el control de Johnny Blaze. Los botones principales representan funciones tales como el salto, el ataque fuerte, el débil y el agarre. Los gatillos están reservados para usar la escopeta (de un tremendo poder destructivo) y liberar distintos poderes. Según vayan cayendo los enemigos, obtendremos orbes que sirven para aprender nuevos ataques, aumentar la vida y la magia del personaje o incluso desbloquear extras como vídeos, cómics o ilustraciones.
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