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Harry Potter y la Orden del Fénix
La creación del Ejército de Dumbledore
Las tediosas vacaciones de verano en casa de sus tíos todavía no han acabado y Harry se encuentra más inquieto que nunca. Apenas ha tenido noticias de Ron y Hermione, y presiente que algo extraño está sucediendo en Hogwarts. Tras el resurgir de Voldemort y la muerte de Cedric Diggory en la final del torneo de los Tres Magos, Harry ha vuelto a tener pesadillas con un nuevo hecho que ha hecho mella en su ya triste existencia. Estas pesadillas le están valiendo las burlas de Dudley, su odioso primo, quien con el estirón de la adolescencia se ha convertido en un matón que abusa de sus puños para golpear a los indefensos. El Ministerio de Magia no reconoce el regreso de "Quién tú ya sabes" y todo el mundo parece evitar a Harry, lo que ha acentuado la sensación de soledad del joven Potter, quien se encuentra de nuevo encerrado en el número 4 de Privet Drive.
Una calurosa tarde de verano, en un paseo por un parque cercano, el mundo mágico y el tedioso mundo de los muggles se mezclarán de forma intensa en la vida de Harry. Los dementores aparecerán en Little Whinging, y Harry se verá obligado a realizar el conjuto Expecto Patronum para ahuyentarlos, todo ello delante de su primo Dudders, quien quedará en estado de shock. La realización de magia no autorizada por un menor, con el agravante de realizarse en presencia de Muggles, le granjeará a Harry la expulsión de Hogwarts, así como la orden de destruir su varita. Por suerte la intercesión de Dumbledore dejará la pena en suspenso hasta la celebración de una vista del Wizengamot, que determinará el futuro de Harry, quien podría verse privado de la única alegría de su vida, convivir en el mundo mágico, más concretamente en la escuela de magia de Hogwarts, con sus amigos.
Harry, intranquilo por su encierro en Privet Drive, y por el estado de incomunicación, será "rescatado" por un peculiar elenco de magos, pertenecientes a la Orden del Fénix, y trasladado a Grimmauld Place número doce, en Londres. En una vieja y destartalada casa, con una apariencia bastante siniestra, Harry se encontrará con los Weasley, con Hermione Granger, con su padrino Sirius Black, así como con los demás integrantes de la Orden del Fénix: Tonks, Remus Lupin, Kingsley, Alástor "Ojo-Loco" Moody, Elphias Doge, Dedalus Diggle, y demás variopintos magos. Esta vivienda de apariencia siniestra es el hogar de los Black, con innumerables referencias al origen Slytherin de la familia. Desde este punto del argumento, donde realmente arranca el videojuego, mediante unos tutoriales que nos enseñan el manejo de ciertos hechizos elementales, y tras demostrarse la inocencia de Harry, mediante el testimonio de la señora Figg, viajaremos a Hogwarts, donde encontraremos que nada resultará como en años anteriores.
Año nuevo, profesor de Defensa contra las Artes Oscuras nuevo, en este caso impuesto por el Ministerio de Magia. Dolores Umbridge, a quien pronto odiaremos tanto por su empalagoso gusto para vestir o decorar su despacho en el Colegio, como por la sensación de poder absoluto que rige sus decisiones, y sus injerencias en la vida diaria de Hogwarts, se convertirá en nuestra primera pesadilla. La negativa del Ministerio de Magia a reconocer el resurgir de Voldemort lleva consigo la introducción de un infantil manual de Defensa contra las Artes Oscuras, que deja todo conocimiento en el lado de la teoría, sin ofrecer ninguna posibilidad para la práctica. La admiración provocada por Harry entre numerosos alumnos, aquellos que no se dejan engañar por la propaganda publicada en El Profeta, sirve como germen para una asociación de estudiantes que se reunirá en secreto para recibir lecciones de hechizos defensivos. Esta asociación se denominará el Ejército de Dumbledore, y tendrá como cuartel general la Sala de los Menesteres, un oculto lugar dentro del Colegio Hogwarts. De esta forma, el cumplimiento de nuestras obligaciones diarias en Hogwarts, impartir lecciones de Defensa contra las Artes Oscuras, y el desarrollo de una trama que nos conducirá a un increíble enfrentamiento dentro del Ministerio de Magia contra una serie de mortífagos y el propio Voldemort, en busca de una poderosa profecía, marcarán el argumento de una de las mejores entregas noveladas de la serie. La adaptación a largometraje del quinto curso de magia para Harry Potter ha dejado de lado ciertos aspectos del libro, tenemos la paradoja de que la novela es la de mayor extensión de la serie, mientras que la película cuenta con el menor metraje de los cinco largometrajes estrenados. Para este título de Wii, Electronic Arts ha decidido seguir un desarrollo bastante fiel al de la película, aunque incluye ciertas libertades para ofrecer un desarrollo más profundo y duradero, especialmente respecto a ciertos detalles de la exploración de Hogwarts.
Nos encontramos ante una aventura en tercera persona bastante dirigida, con una serie de tareas que deberemos cumplir religiosamente, mientras exploramos Hogwarts, aunque también con infinidad de secretos y misiones paralelas, incluso minijuegos, que podemos saborear para afrontar la aventura a nuestro propio ritmo. De esta forma la verdadera estrella del videojuego es la recreación digital del castillo de Hogwarts, con un nivel de detalle y extensión que dejan en pañales al de cualquier entrega anterior de la serie. Para orientarnos por unos escenarios tan enormes contamos con la ayuda del Mapa del Merodeador, que nos marca desde las ubicaciones de diferentes salas, las tareas a acometer, el lugar donde se encuentran los personajes que debemos encontrar, y que nos ofrece la posibilidad de marcar el destino para pasar a seguir las huellas que se dibujarán delante nuestra, y que evitan que nos perdamos.
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