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Anno 1701
Un hostil y nuevo mundo
Su nombre es especialmente familiar para los usuarios de PC, y es que la saga de estrategia Anno ha tenido varias entregas para compatibles antes de dar el salto a la portátil de Nintendo DS. Visto el éxito de ventas de la pequeña máquina de Nintendo, y el creciente interés de sus usuarios por los títulos del género, la compañía alemana creadora de la serie decidió que era el momento idóneo para probar suerte en el poco explotado mercado portátil. Dicho y hecho, Anno 1701 se presenta como una fiel adaptación a las bondades de Nintendo DS, aprovechando al máximo el control táctil y la disposición de sus dos pantallas.
Ya desde los primeros tutoriales el jugador advierte que Anno 1701 enfoca su estrategia a la administración de la economía y los recursos de las ciudades, por encima del componente bélico, presente pero de muy poco peso en el desarrollo de la aventura. El argumento nos sitúa en la época colonial, con diferentes personajes situados en el Nuevo Mundo recientemente descubierto, listo para ser explotado y conquistado por los imparables países europeos. Nuestro papel al comienzo es encontrar una isla apropiada para fundar una nueva colonia, un lugar para dar cobijo y una buena vida a nuestros compatriotas. El tutorial inicial, de bastante duración pero muy bien dirigido, sienta los cimientos de la jugabilidad, enseñándonos a manejar los diversos menús y sus opciones. Lo primero que tenemos que hacer es construir casas y los principales edificios de abastecimiento y extracción de materiales. Cómida, madera o minerales serán nuestras prioridades al principio, pero más adelante el elenco de necesidades se abre mucho más, y si queremos tener contentos a los ciudadanos tendremos que hacer muchos equilibrios con las materias primas y su uso.
El imprescindible modo Campaña sigue el guión de lo ya visto en la edición Dawn of Discovery para PC, aunque introduce ciertos cambios. El objetivo general es servir a nuestro monarca, siguiendo sus órdenes y aprendiendo a construir una o varias ciudades teniendo a todo el mundo contento. Las complicaciones se presentan pronto, claro, y los nativos de la zona nos crearán más de un problema al ver amenazada su tierra natal. Poco a poco, con el paso de las horas, las exigencias irán creciendo, pero también nuestra experiencia en el juego. El reto es suficiente para desafiar la habilidad de cualquier seguidor del género, pero sin llegar a ser desesperante. Además, la historia del modo Campaña sin ser nada especial, sí mantiene lo suficiente el interés a pesar de resultar extremadamente sencilla.
Con el avance de nuestras ciudades, los colonos irán teniendo cada vez mayores necesidades. Hay que construir iglesias, plantaciones de té, preparar buenos colegios, subir escalonadamente los impuestos, etc. Si dirigimos con eficiencia todos los parámetros, poco a poco los habitantes de las islas mejorarán su rango, aportando más dinero a las arcas públicas pero también exigiendo mejores servicios. Gracias a los distintos iconos y a nuestro asesor personal, podemos saber en todo momento qué falla en cada momento.
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