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Drawn to Life
Trazos de una vida
Se acabó eso de salvar indefensos poblados con héroes prefabricados. ¿Opciones de personalización? ¿Múltiples variables a modificar? Fuera complicaciones, Drawn To Life te permite crear tu propio héroe de la forma más simple y efectiva: dibujándolo.
Tú eres el héroe
Drawn To Life es uno de esos juegos la naturaleza del cual concuerda perfectamente con las características de Nintendo DS y se compenetra con ésta a la perfección, una de esas curiosidades virtuales que únicamente son posibles en la portátil de doble pantalla aprovechando lo que ofrece y que por ende todo poseedor de la misma debería al menos probar. Aunque los inicios y la trama del juego son bastante simples, desde el principio se tiene claro que es una fácil excusa para llevar a cabo las ideas de 5thcell, desarrolladora que hasta ahora se había centrado en programas para móviles. Y esas ideas son lo suficientemente satisfactorias por sí mismas como para que esta nombrada excusa no tenga mayor importancia, por lo que se asume su poca profundidad y se espera impacientemente lo que ya se sabe va a ofrecer.
Así pues el juego empieza con la manida fábula del mundo fantástico de perfecta felicidad donde El Creador creó todo lo existente a través del llamado Libro de la Vida, lo que incluye el poblado de los Raposa, unas adorables criaturas, incompetentes en gran medida, que viven felices en su poblado de ideales y estereotipos consolidados. Como no podía ser menos llega un día en que esa perfección se ve brutalmente amenazada por la oscuridad, que ocupa y cubre todo cuanto toca algo que provoca que el Dios de dicho mundo abandone a su creación.
Es entonces cuando nos damos cuenta de que El Creador somos realmente nosotros a través de una jovencita del poblado que trata de hablarnos y nos pide ayuda rogándonos que hagamos algo para que su mundo recupere el resplandor perdido. Después de alabarnos y mantener nuestro ego virtual decidimos indirectamente enviar a un héroe que represente nuestra voluntad de ayudar a los Raposa. Es en este punto donde se nos muestra por segunda vez (la primera es mientras nos explican los antecedentes de la historia) la gran virtud del juego y donde seguramente mejor nos lo pasamos: la creación de nuestro primer personaje, que se ofrece a través de un maniquí abandonado dentro de una de las casas del poblado.
El editor del cual disponemos es bastante simple, pero muy efectivo y con más posibilidades de lo que parece en un principio. En la pantalla inferior aparece la paleta de colores y la selección del tamaño del lápiz, así como las demás opciones que son de esperar (deshacer, rellenar...), en este caso el tamaño del personaje queda delimitado por unas líneas azules, las cuales conforman el perfil del diseño que creamos, sus dimensiones. Nuestra creatividad puede dejarse llevar pero siempre dentro de esos límites y disponemos de diferentes modelos predeterminados por si la inspiración ha decidido no acompañarnos.
Aunque son graciosos y variados es obligado intentar crear nuestro propio diseño, plasmar un momento de lucidez en el protagonista de la historia. Y cuando, finalmente, podemos verlo en movimiento, la sensación de satisfacción es muy gratificante. Y precisamente en eso se basa Drawn To Life, no tiene una trama complicada, no presenta un alarde técnico ni destaca especialmente en ningún apartado pero proporciona algo que aparece como novedoso y fresco. La curiosidad por saber qué podemos diseñar de nuevo o colorear es suficiente para mantenernos enganchados, y junto al hecho de que la dificultad no es elevada hace que sea una experiencia agradable y que provoca alguna que otra sonrisa. Es original.
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