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Guitar Hero Encore: Rocks the 80's
Un bis algo breve
Tras crearse una legión de seguidores con Guitar Hero y Guitar Hero II, Red Octane nos brinda otro título de la saga para aguantar el tirón hasta la llegada casi inminente de la prometedora tercera entrega de la serie. Vamos a descubrir qué puede aportar Rocks the 80s a los amantes de los juegos de habilidad y, por supuesto, del rock.
Conservando el espíritu
Guitar Hero Encore: Rocks the 80s mantiene la jugabilidad a prueba de bomba que ha dado fama a la saga. Como todos sabemos, es necesario utilizar la guitarra que viene con el juego (roja y con cable en este caso), que consta de cinco botones de colores que representan las cuerdas, una barra de rasgueo y una palanca para hacer efectos. Tampoco vamos a profundizar mucho en ésto dado que se puede consultar en las críticas de los juegos anteriores. Basta con decir decir que la mecánica del juego consiste, a grandes rasgos, en tocar los botones y la barra de rasgueo de tal forma que se sincronice con las notas de colores que descienden por la pantalla. Según aumenta el nivel de dificultad se utilizan más colores y en ocasiones hay que dar a dos o tres notas simultáneamente para los acordes. Hablando de dificultad, ha disminuido considerablemente con respecto a la segunda entrega, incluso en los niveles superiores. De todas formas, la diversión para todos está garantizada.
Los modos de juego de Guitar Hero II también se mantienen intactos. En Carrera, el objetivo es ir tocando canciones y los bises que nos pida el público para desbloquear otras nuevas, ganar dinero y gastarlo en La Tienda. Si queremos tocar sin preocuparnos, para eso está Partida Rápida. Para tocar con (o contra) un amigo que tenga otra guitarra, existe un divertidísimo multijugador. Y para practicar los temas que nos traen de cabeza o aprender lo básico en los tutoriales del juego, lo mejor es escoger Ensayo.
Pero, ¿y lo nuevo?
El mayor punto negativo del juego es que las novedades brillan por su ausencia. De hecho, hay varios aspectos en los que resulta un paso atrás en comparación con Guitar Hero II.
El apartado gráfico apenas ha cambiado. Los menús y las pantallas de carga están reciclados (aunque se intenta dar el pego cambiando la paleta de colores), y las variaciones en los escenarios son mínimas. No sólo son escasos, sino que la decoración de algunos locales y festivales es más sosa que en Guitar Hero II, como la del que sustituye al Vans Tour. A decir verdad, en ningún momento tenemos la sensación de estar en los 80.
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