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Death to Spies
Muerte a los espías
La Segunda Guerra Mundial ha sido objeto de representación en los videojuegos de forma atropellada, ya sea por su proximidad o por la relevancia de la deshumanización de ésta. Los videojuegos han explotado este hecho histórico, más en un sentido que en otro (FPS sobre el tema hay a patadas) y con más o menos acierto. Sabiendo esto e intentando aportar más variedad, los rusos Haggard Games nos traen Death To Spies, un juego que se desmarca del tópico y aporta un punto de vista histórico alternativo y complementario, con un estilo de juego que se aleja bastante del hecho de eliminar boches continuadamente.
La Segunda Guerra Mundial, cuna de fanáticas adoraciones y de la autodestrucción más absoluta tuvo entre algunos de sus grandes logros el trabajo de los espías, un trabajo que suponía otra guerra encubierta además de la del campo de batalla. En 1943 la Unión Soviética creó SMERSH (acrónimo de smert shpionam o muerte a los espías) que tenía como objetivo acabar con esta incómoda realidad.
Y aquí es donde entramos nosotros, ya que como agentes de dicho departamento de contraespionaje debemos cumplir peligrosas misiones de sigilo e infiltración por grandes y variados escenarios. La experiencia de juego, en tercera persona, se asemeja a lo que podemos encontrar en la saga Hitman o Splinter Cell en cuanto a objetivos y su modo de ejecución.
Un tutorial se encarga al inicio del juego de explicarnos detalladamente cada movimiento que podemos realizar con nuestro personaje, desde caminar, andar sigilosamente, arrastrarnos por el suelo o correr hasta saltar o pasar por encima de obstáculos. Sin desmerecer este apartado la verdad es que el plantel de movimientos no puede compararse con el que nos muestran nuestros compañeros de cacerías Solid Snake o Sam Fisher, pero aun así cumplen con el propósito del juego y éste se las apaña para que sean suficientes.
El completo tutorial pasa además por el uso de algunas de las armas de fuego (disponemos de pistolas, ametralladoras, rifles francotirador...) cuchillos, granadas, la conducción de vehículos y la eliminación sigilosa de objetivos, todo lo esencial para empezar la aventura sin demasiados quebraderos de cabeza.
La trama del juego se inicia con el protagonista de la historia siendo interrogado por sus superiores, los cuales le piden que detalle su trabajo de espía durante el conflicto. Es de ese modo, mediante socorridos flashbacks, que se nos narra la historia del agente y su periplo por los puntos clave de la ocupación nazi en la URSS.
Gráficamente Death To Spies es competente, con algunas texturas más trabajadas que otras pero con detalles cuidados, sobre todo en los personajes que lucen perfectamente caracterizados así como la iluminación y las sombras en tiempo real, que son dignas de elogio. Los escenarios, recreados muy fielmente y con detalles en general que crean una ambientación de lujo, un apartado que no destaca en demasía en los tiempos que corren, pero que es de sobra suficiente.
Y aunque la recreación de los escenarios así como los elementos y la dimensión de éstos son considerables, la experiencia de juego no queda totalmente pendiente de ese apartado. En Death To Spies el sigilo, la infiltración e incluso el comportamiento en determinados casos juegan un papel determinante, son la base que permite acabar con éxito una misión, y de vez en cuando llevarlos a cabo parece la antesala a un suicidio.
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