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Geometry Wars: Galaxies
Amarás a Euclides
Ideado por Bizarre Creations como un pequeño minijuego oculto para su serie de conducción Project Gotham Racing, Geometry Wars ha pasado a convertirse en el Arcade más exitoso del servicio Xbox Live y a tener versión propia en Wii y Nintendo DS. Todo el revuelo que ha ido creando desde su concepción no es gratuita, Geometry Wars es una saludable inyección de acción espacial estilo ochentero, con adrenalina para repartir en cantidades industriales y una mecánica tan adictiva que, una vez lo pruebes y te guste, no podrás dejarlo. Te llegará a obsesionar.
Tras arrasar en el servicio de descargas de Xbox 360, Bizarre decidió exportar su nuevo e inesperado descubrimiento a otras consolas, optando finalmente por Wii y Nintendo DS como destinos más apropiados. En el caso de la versión para la portátil de Nintendo, el estudio Kuju ha sido el encargado de trasladar toda la acción, embutiendo en un cartucho toda la esencia del original más un gran número de mejoras. Y el resultado es más que satisfactorio, ofreciendo en la consola un reto que por temática, calidad y adicción es hoy por hoy difícilmente comparable dentro de su catálogo.
Aquí no hay parloteo para contar historias previas, no hay antecedentes para que te sientas más animado al juego, no hay interludio entre disparo y disparo. Esto es un arcade con todas las letras, de aquellos que hicieron sudar a los más avezados en las recreativas de los 80, de los que en la actualidad son denostados por el grueso de los jugadores, ya sea por su dificultad o su poco llamativa puesta en escena. No hay pausas, no hay misericordia, no hay continues. Al final sólo te espera un Game Over. Siempre, sin excepción. Eres tú y tu pequeña nave contra interminables hordas de enemigos, cada vez más resistentes, cada vez más veloces, cada vez más insoportables. Y como en todo buen matamarcianos, es terriblemente difícil. Desesperante si quieres llegar a ser un experto. Tu Nintendo DS correrá serio peligro de acabar estampada contra alguna pared si eres de los que no es capaz de controlar un pronto ante la enésima muerte inevitable. Pero no desistas, la perseverancia tiene su premio, y con paciencia y experiencia se puede alcanzar la gloria. Gloria que en Geometry Wars no es ni más ni menos que los ránkings online con las mejores puntuaciones del mundo. Para que todos sepan quién es el verdadero amo del juego, sin discusión.
Como ya sucediera en la versión Retro Evolved de Xbox Live Arcade, el título ofrece un aspecto y una mecánica simplistas a más no poder, y haciendo verdadero honor a su nombre. Somos una insignificante nave dentro de un recinto acotado, cuyo objetivo es sobrevivir. Armados con un láser, únicamente tenemos que dedicarnos a matar, matar y matar a las naves enemigas que van apareciendo. O mejor llamadas formas geómetricas hostiles que nos atacarán sin cuartel, con un ritmo ascendente y que siempre acaba asfixiando. No disparan, simplemente se lanzan hacia ti, algunas como verdaderos proyectiles.
Afinando un poco en la descripción de su mecánica, cabe mencionar primeramente su sistema de control. En Xbox 360 los dos analógicos se utilizan uno para desplazar la nave a nuestro antojo y otro para dirigir la ráfaga láser que surje de ella. Con este más que apropiado manejo se nos da la oportunidad, imprescindible, de disparar en una dirección mientras nos movemos en otra distinta, esquivando los envites enemigos. Como Nintendo DS no dispone de ningún stick, su carencia se suple por medio de la cruceta y la pantalla táctil. La primera hace las veces de mandos de la nave, mientras que armados con el stylus indicamos en qué dirección queremos disparar nuestra siempre funcional ametralladora. Los gatillos lanzan las valiosas y escasas bombas que destruyen de un vistazo todo lo que haya en pantalla. Existen algunas variantes, incluyendo la habitual opción para zurdos, pero la más apropiada es la que viene de serie, por ser más intuitiva y fácil de perfeccionar. Realmente el sistema no puede compararse al que ofrece el mando de la consola de Microsoft pero, con un poco de práctica, no echarás muy en falta los sticks analógicos.
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