
|
Need For Speed: ProStreet
¿Cuál es el rumbo, mi capitán?
La sucesión de entregas de cualquier serie plantea ciertos problemas que difícilmente pueden conseguir aunar consensos entre crítica y público. ¿Permanecer fieles al espíritu original apostando por ofrecer las pertinentes mejoras técnicas y ciertos detalles menores? ¿Arriesgar tratando de innovar y desmarcarse de la competencia? ¿Explorar ciertos sectores del subgénero que te distancien de anteriores versiones, aún a riesgo de perder de vista el espíritu original? Sin duda ninguna de estas decisiones puede conseguir que los usuarios más críticos ofrezcan un veredicto común.
The Need for Speed ha presentado ya en el pasado fuertes cambios de filosofía. Desde aquellas carreras ilegales con tráfico rodado, y una importantísima presencia de la policía, a las carreras nocturnas y el mundillo del tuning menos legal de las últimas versiones. Sin duda la popularidad del tuning ha servido para que una gran mayoría de usuarios conozcan a esta serie por entregas como Underground, Most Wanted o Carbono, sin conocer las primeras versiones, que son las que han quedado grabadas a fuego en la memoria de los usuarios más veteranos.
Con Need for Speed: ProStreet, Electronic Arts ofrece un nuevo giro de tuerca a la fórmula, un cambio de perspectiva que sin duda va a generar bastante revuelo, y que no agradará precisamente a muchos usuarios. La última entrega de la serie transforma las carreras ilegales nocturnas por una serie de campeonatos organizados con todas las licencias en circuitos cerrados, pese a que estos puedan estar instalados en lugares tan atípicos como aeropuertos. Pese a que siga manteniéndose la importancia del tuning, mediante opciones de modificación mecánica, estética, y el clásico elemento de AutoSculpt, desde EA parecen haber querido impregnar a su producción de un envoltorio más serio, más simulador, lo que le lleva a ser indefectiblemente comparado con producciones como Gran Turismo, Forza MotorSport, y en menor grado Project Gotham Racing.
El género de la conducción en PlayStation 3 aún se encuentra en un estado demasiado incipiente. Contamos con la última versión de Codemasters de su clásico de rallies, protagonizado por última vez por el malogrado Colin McRae, un fallido intento por parte de Sega de resucitar su serie Sega Rally, la que parece que puede convertirse en la última versión de los estudios de Sony de F-1, así como la apuesta totalmente arcade y desenfadada de Ridge Racer. Ningún título emblemático y de suficiente peso dentro de lo que se puede considerar como conducción al uso, sin entrar en variantes de rallies, carreras futuristas, arcades ilegales, etc. De esta forma, los poseedores de PlayStation 3 ponen sus esperanzas, antes de la salida de las versiones preliminares de Gran Turismo 5, en esta producción de Electronic Arts, que parece querer dar el salto a un mayor grado de profesionalidad, como bien indica su título.
En The Need for Speed: Pro Street encarnamos a Ryan Cooper, un piloto con experiencia en las carreras callejeras ilegales, que trata ahora de obtener notoriedad dentro de los campeonatos organizados. Para ello, y desde lo más bajo, tratará de conseguir el título de Street King, desafiando a los reyes de cada organización que dominan las cuatro especialidades de carrera de Pro Street.
Disponemos de un completo modo Carrera donde debemos progresar por una serie definida de campeonatos y retos para conseguir acceder a los diferentes Días de Carrera , donde debemos superar una serie de pruebas, y desbancar a los poseedores de los mejores registros, accediendo de esta forma a los Showdown, y a ciertos retos exclusivos que nos permitan retar y derrotar a los mencionados reyes de cada organización. Con una duración tremenda, debemos progresar para tratar de batir al Street King actual, una tarea que nos llevará un buen número de horas.
Con una libertad inicial prácticamente nula a la hora de escoger vehículos, una constante que se mantiene durante gran parte del desarrollo del título, se nos va introduciendo poco a poco en las distintas modalidades de carrera, con una jugabilidad y retos enfocados y diferenciados.
De esta forma disponemos de carreras Grip, con una parrilla de vehículos a los que debemos superar al finalizar la carrera. No disponemos de otro objetivo que el de adelantar a todos nuestros rivales, salimos siempre desde la cola, y evitar recibir demasiados daños en la carrera. Podemos luchar contra coches de nuestra categoría, un total de ocho, o bien acceder a carreras donde se mezclan dos clases de vehículos, teniéndose en cuenta tan sólo para nuestra actuación los coches equiparables al nuestro.
|

|