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Mario Party DS
Fiestas de bolsillo
Paradigma del éxito comercial, uno de los representantes más claros de divorcio entre crítica y público, Mario Party presenta sus argumentos para romper la nefasta imagen ofrecida en Game Boy Advance, el estreno portátil de la serie.
Hudson ha entendido que para satisfacer a los fans de la serie Mario Party en las entregas portátiles se deben ofrecer los mismos argumentos que han llevado al éxito a las ocho entregas domésticas que han alcanzado ya a tres sistemas de Nintendo. Mario Party Advance fracasó de pleno en su intento de trasladar la mecánica de juego de la serie principal a la portátil 32 bits de cartuchos de Nintendo. Principalmente el diseño de los minijuegos, así como de la experiencia de juego multijugador, contribuyeron junto a la extraña mecánica de un jugador, para ofrecer sin duda el Mario Party más nefasto hasta la fecha. Por ello, el anuncio de la salida del juego para Nintendo DS, que por cierto se ha hecho de rogar, al igual que pueda estar ocurriendo con F-Zero, con las posibilidades de control distintivas, y de conectividad online, elevaron las expectativas de los usuarios sobremanera.
Nintendo DS ofrece unas posibilidades 3D similares a las de Nintendo 64, con ciertas salvedades, por lo que por fin se han podido recrear los tableros y minijuegos para hacerlos coincidir dentro de lo posible con el de las entregas domésticas más populares. El sistema de control táctil, junto al empleo del micrófono, así como los comandos tradicionales de cruceta y botones, permitían ofrecer una experiencia de juego bastante amplia, englobando desde minijuegos clásicos de la serie, a experiencias distintivas con el uso del stylus y el micrófono. Debemos entender, que a diferencia de Rayman Raving Rabbids 2, y en menor medida Wario Ware: Touched!, el público objetivo de este Mario Party DS no es el público no habitual. Como iremos desgranando a lo largo del análisis, el diseño de muchas de las pruebas, con empleo intensivo de los botones de DS, así como un conocimiento totalmente intuitivo de su colocación, complican bastante a los usuarios no habituados a jugar con DS. Mario Party DS está destinado a los jugadores habituales de la serie, estos fieles seguidores que llevan desde la etapa Nintendo 64 disfrutando con el juego de tablero virtual por excelencia.
Argumentalmente los Mario Party DS son bastante triviales, aunque en esta ocasión la sencilla trama si que tiene un efecto algo mayor sobre la jugabilidad. La caída en el Reino Champiñón de cinco pedazos de cristal celeste, así como el engaño tejido por Bowser para conseguir su posesión, provocan que nuestros amigos vean reducido su tamaño hasta la mínima expresión. Este hecho provoca que nuestros minihéroes deban batirse el cobre con los clásicos enemigos de la serie, que esta vez gozan de un tamaño gigantesco, dado el cambio de perspectiva. Además, cada elemento de nuestro mundo se transforma ahora en un desafío casi insalvable. Mario, Luigi, Toad, Yoshi, Peach, Daisy, Wario y Waluigi tienen que lidiar en su camino hacia el castillo de Bowser, con varias dificultades en cuatro tableros donde se esconden los preciados Cristales Celestes.
Como decíamos, el argumento tiene una importancia vital en la jugabilidad y ambientación, y entendemos que queda justificado ante las limitaciones técnicas de Nintendo DS, ya que las panorámicas ofrecidas son poco amplias, algo a lo que se juega mediante el tamaño de los objetos y los ángulos de cámara.
Dentro de la oferta de juego para un jugador encontramos el Modo Historia, donde competimos con otros tres jugadores controlados por la CPU en una serie de tableros que debemos desbloquear. En cada tablero, el ganador se convierte en una Super-Estrella, y puede competir contra un jefe para cumplir el encargo del personaje anfitrión. Tras un combate contra el jefe, con todos los intentos que deseemos, conseguimos el cristal y desbloquear el siguiente nivel.
En cada partida del modo Historia seleccionamos un personaje, el juego nos exhorta a completar el modo con varios personajes para obtener diferentes extras almacenables en las galerías. Tras cada turno de los tableros, se salva la partida, y tras cada tablero obtenemos unos puntos Mario Party (MP) que nos van desbloqueando diversos objetos extra.
Las partidas dentro de cada tablero siguen la jugabilidad básica de la serie. Se aligera la carga de turnos para convertir la experiencia de juego en más ágil, algo imperativo al encontrarnos en un título portátil, aunque siempre podemos modificar este aspecto. Al encontrarnos también ante un juego portátil, se nos pregunta si queremos disfrutar del lote completo de minijuegos, o si queremos excluir algunos tipos, como por ejemplo los que emplean el micrófono, ya que soplar en ciertos entornos quizás no esté demasiado bien visto.
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