A pesar de que la serie
Need for Speed ya cuenta con algunas generaciones a sus espaldas y varios estilos, hoy día todo el mundo la asociaba con juegos de carreras clandestinas dentro de un marco
underground, lo que, dicho sea de paso, le sirvió también para ganarse una mayor fama y convertirse en una saga anual que nunca falta a su correspondiente campaña navideña.
Pero en vistas del evidente olor a caduco de
Need for Speed Carbono y la gran decepción que supuso para buena parte de los jugadores tras el genial
Most Wanted, Electronic Arts debío verse obligada a buscar la manera de darle nuevos aires a la serie y recuperar la calidad de antaño. Eso, unido a la creciente demanda de títulos de conducción de carácter más realista, dieron a EA la fórmula del presente Need for Speed ProStreet.
En ProStreet se da un importante giro a la serie, que por desgracia no ha servido para dar un salto cualitativo respecto a anteriores entregas, como vamos a ir viendo a lo largo del análisis. En esta entrega, se dice adiós a las carreras callejeras y en general a casi toda la ambientación
underground de los últimos juegos, para dar paso a un marco bien distinto: equipos que organizan carreras legales en circuitos cerrados y una jugabilidad que intenta ser más realista que a lo que estábamos acostumbrados hasta ahora.
Adoptaremos el papel de un antiguo piloto callejero que ha decidido dejar de pagar multas y empezar a ganar dinero participando en competiciones legales. Este piloto se llama Ryan Cooper, siendo una novedad en la saga el hecho de que podamos saber su nombre, si bien su rostro seguirá siendo desconocido, ya que lo oculta bajo el casco. Ryan, como recién llegado a este tipo de competiciones, tendrá que empezar desde abajo y a partir de ahí irá ganando fama y recibirá invitaciones a concentraciones de mayor categoría, así hasta poder derrotar a Ryo Watanabe, más conocido como Street King, o lo que es lo mismo, el mejor piloto de todos los tiempos. Nuestro objetivo a partir de ahora será progresar hasta arrebatarle ese título.
Con este sorprendente cambio de aires, el desarrollo del juego también ha cambiado sustancialmente. Para empezar, hemos de decir adiós a la libertad de movimientos que solíamos tener en las tres anteriores entregas, aquí no tendremos una ciudad sobre la que desplazarnos con nuestro coche, en su lugar tendremos un gráfico a modo de mapa desde el cual accedemos a lo que se conoce como "días de carrera" o "showdowns", que son series de carreras que abarcan distintas disciplinas de conducción que pasamos a explicar.
Las carreras más comunes a lo largo del juego son las de tipo "Grip", que a su vez tienen varios subtipos. La carrera Grip más básica es de lo más tradicional: ocho coches en pista, con un número determinado de vueltas, y gana el primer coche que cruce la meta. Existe una variante de las Grip básicas, denominada Grip Multiclase. En esta carrera, los ochos coches se dividen en dos grupos de cuatro coches cada uno, un proceso automático en el que se intenta buscar un equilibrio entre los equipos. Todos los coches, tanto los de un grupo como los de otro, están simultáneamente en la pista, pero sólo compiten contra los de su mismo grupo, por lo que en cierta manera se podría decir que se desarrollan dos carreras al mismo tiempo.
Otra variante de las carreras Grip es la conocida como Time Attack. Aquí los coches van entrando en el circuito uno por uno dejando cierto espacio entre ellos, ya que aquí no se trata de llegar el primero, si no de conseguir el mejor tiempo de vuelta, habiendo para ello tantos intentos como vueltas tenga la carrera. Este formato es prácticamente igual al sistema de clasificación en Fórmula 1, y como el piloto que posee la vuelta rápida puede ir cambiando tras cada vuelta, el nombre del ganador no se conoce hasta que el último coche termina su última vuelta. De esta forma, poco importa que tengamos una mala vuelta, porque sólo contará la mejor de todas las que hagamos.
Una última subcategoría dentro de las carreras Grip es lo que se conoce como Sector Shootout. En esta modalidad, el circuito está dividido en cuatro sectores, y hay puntos en juego en cada uno de ellos. Cuanto menos tiempo tardemos en recorrer un determinado sector, más puntos ganamos, y si batimos récord en dicho sector, esos puntos se suman a nuestro marcador, incluso aunque el récord anterior fuera nuestro. Batir los récords de cada sector es la clave para ganar.