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Tomb Raider: Anniversary
Un lifting para Lara Croft
En 1996, Tomb Raider resultó ser el juego perfecto (Super Mario 64 todavía estaba por llegar). Lo tenía todo: gráficos, jugabilidad, aventura, plataformas, puzles ¿Cómo no iba a triunfar? Tenía lo mejor de Prince of Persia y lo mejor de Indiana Jones. Los que tuvimos el privilegio de estrenar aquella primera entrega de la franquicia vimos en Tomb Raider una señal de lo que estaba por venir. En aquel entonces, los gráficos en 3D en tercera persona no eran ni mucho menos algo habitual, por lo que aquello dejó un recuerdo imborrable en toda una generación de jugadores... y desarrolladores; no sólo había nacido un gran juego, había nacido un estándar para las aventuras de plataformas.
Hoy han pasado ya diez largos años desde la conmoción que supuso manejar por primera vez a Lara Croft, años en los que la industria del ocio electrónico ha evolucionado y se ha desarrollado de maneras inimaginables entonces -y desde luego gracias a juegos como Tomb Raider-, y en Crystal Dynamics, actuales responsables de la saga, han considerado oportuno remozar el clásico con una jugabilidad y unos gráficos adaptados a los tiempos que corren. Es hora de hacer balance por lo tanto, y qué mejor momento que en el décimo aniversario de la saga y con un Tomb Raider Underworld en el horizonte.
Por lo pronto, hay que reconocer que el retorno al clásico ha sido una buena idea; da una perspectiva de lo que ha sido, es y puede ser, una de las sagas más rentables y famosas de la historia de los videojuegos. Para cualquier analista, por lo pronto, brinda una oportunidad inmejorable de dar cuenta del fenómeno Tomb raider en la cultura de masas, así como del nacimiento de la primera pin up digital de la era postmoderna: Lara Croft. Porque jugar a este Anniversary no sólo es jugar a un buen plataformas, también es jugar con la historia de los videojuegos.
Ante semejante nivel de expectativas, lograr que un remake esté a la altura no es una tarea sencilla. Afortunadamente, en Crystal Dynamics saben hacer las cosas bien: Tomb Raider Legend supuso el renacer de una saga que vivía de las rentas y agonizaba lentamente, demostrando ser un nuevo comienzo centrado en el espíritu original de la serie, tal y como quería indicar su título: Legend. Ahora, y por si alguien no había captado la indirecta, pasamos de la leyenda a la conmemoración de su aniversario, y qué mejor que hacerlo con un remake, uno que sea tan bueno como para tratar de igual a igual a un clásico indiscutible de las aventuras de plataformas.
Eso sí, siendo este análisis para Xbox 360, hay que comenzar diciendo que el juego es una adaptación que se ha hecho de la versión de PS2, no un juego pensado desde cero para la nueva generación. Dicho esto, que nadie espere un espectáculo gráfico a la altura de los grandes estrenos navideños. Aunque el juego no desmerece en absoluto, quien juegue en una 360 no podrá evitar sentir que lo hace en la generación pasada. Afortunadamente, los gráficos no lo son todo en un juego como este: puzles, aventura y plataformas hacen que merezca la pena viajar en el tiempo, sobre todo si tenemos en cuenta que muchos de estos elementos se han descuidado en la nueva generación, demasiado a menudo obsesionada con el fotorrealismo y la cantidad de unidades en pantalla. No, Tomb Raider es otra cosa, y esta es una magnífica adaptación del clásico, por lo que no cabe lamentarse de nada, sino más bien agradecer la oportunidad de jugar a este juegazo en nuestra 360. Veamos por qué.
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