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La Brújula Dorada
Desorientación
La industria cinematográfica de Hollywood ha encontrado un auténtico filón en el género de la novela fantástica. Desde que hace unos años la trilogía de El señor de los anillos rompiera todos los récords de taquilla, otras adaptaciones como Las crónicas de Narnia, Eragon o Harry Potter han ido apareciendo a velocidad de vértigo, de tal forma que todos los años podemos encontrar alguna que otra en la cartelera. Por supuesto, no hay superproducción de éxito que no cuente con un homónimo en forma de videojuego multiplataforma que, para qué vamos a engañarnos, pocas veces cumple con las expectativas. Más por el nombre que por cualquier otra cosa, lo que no se puede negar es que estos títulos generan importantes beneficios a las compañías que los desarrollan. La razón principal es que el perfil del comprador suele ser el de alguien que no es aficionado a los videojuegos y que los elige para los más pequeños.
La brújula dorada, que se puede situar más o menos a la misma altura de los títulos citados, es la versión para consolas del primer tomo de la trilogía de La materia oscura, escrita por Philip Pullman y publicada en 1995. Cuenta la historia de Lyra Belacqua, una joven estudiante que se propone cruzar las tierras heladas del norte en busca de unos artefactos mágicos que le sirvan de ayuda para salvar a un amigo de las garras de una organización secreta conocida como los Globbers. Para acabar con la conspiración, Lyra se sirve de los daemonions (animales aliados que confieren habilidades al amo) y de la brújula dorada, un misterioso aletiómetro que tiene el poder de sacar la verdad al exterior.
El juego sigue el argumento de la película y del libro, pero es aconsejable conocerlo de antemano para no perderse con la narración, que en ocasiones resulta un tanto confusa para los que no estén familiarizados con la historia. No afecta demasiado al desarrollo, pero al estar enfocado a los más pequeños se habría agradecido un poco más de claridad.
La brújula dorada ofrece varias formas de jugabilidad que se alternan según el personaje que controlemos en cada momento.
Al principio del juego controlamos a Iorek Byrnison, un gigantesco oso polar parlante que lleva a Lyra en el lomo para protegerla. Estas fases son de un estilo beat'em up muy simplificado. Los saltos y acciones similares son automáticos y para hacerlos basta con apretar el botón cuando se indica. Iorek cuenta con un combo básico de ataque y múltiples agarres que le sirven para deshacerse de los enemigos, principalmente lobos y humanos. Si se carga la barra correspondiente, podemos liberar un ataque devastador que viene de perlas cuando uno está rodeado. No es demasiado profundo pero se deja jugar.
La mayor parte del juego controlamos a Lyra en fases de exploración con un ligero toque de plataformas. A diferencia de Iorek, aquí sí contamos con total libertad para hacer saltos, aunque la carencia de armas hace que los ataques den paso a secuencias de botones que hay que acertar para defenderse de los enemigos. Las combinaciones que nos pide el juego no son desafiantes y mucho menos originales, parece que hoy por hoy es pecado que un juego de estas características no las incluya. Lo más interesante del control de Lyra es que cuenta con el apoyo de los daemonions, pequeños animales que otorgan habilidades especiales.
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