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Need for Speed: ProStreet
Un giro con demasiado derrape
Entiende la situación. Tienes un coche potente, muy potente. Y te estás jugando el prestigio en los circuitos. Todo o nada que dirían. Aprietas los dientes, tensas los brazos y sujetas con firmeza el volante. El comienzo de la carrera es toda una descarga de adrenalina, de pronto sientes toda la ingeniería que hay tras la carrocería de tu nuevo y portentoso coche. Sientes cada caballo de potencia, cada movimiento en el implacable ciclo del motor. Aceleras a toda velocidad, los neumáticos chirrían contra el asfalto. Echas un vistazo de reojo a tus rivales. Todo se ha puesto en marcha, con una maquinaria perfecta, pero de repente algo falla. El coche no responde bien a tus volantazos, y patina de forma muy extraña... Así es ProStreet, una nueva entrega de la mítica saga Need For Speed y segunda en aparecer en Wii, todo un manojo de buenas intenciones que se disuelven en la amargura de un control mal implementado y un desarrollo de juego aburrido.
Un nuevo cambio en la saga
La saga Need For Speed es hoy por hoy una de las más fructíferas en cuanto a ventas se refiere, ya no sólo dentro de EA, también en cualquiera de las compañías que desarrollan juegos. Los canadienses ya se dieron cuenta de ello hace uno años, y explotaron los mejores aspectos de la saga, cultivando ese estilo de ambiente callejero y al margen de la ley para llegar a la cumbre con la entrega de nombre Most Wanted. Ventas millonarias, buenas críticas y un carácter propio que le permitía buscar su propio hueco en el competitivo mundo de los títulos de carreras. Por desgracia, también desde sus inicios en PC, la serie se ha caracterizado por tener muchos altibajos de calidad de unas entregas a otras, y aunque ProStreet se ha concebido como el revulsivo necesario para hacernos olvidar el mediocre Carbono, las ideas no han cuajado como deberían.
Y para evidenciar las intenciones de cambio, el estudio de desarrollo decidió de inicio eliminar el mundo de las carreras ilegales para acercarse a un ambiente más habitual en el género, con competiciones reglamentarias y no en la sombra. Nuestro protagonista es en esta ocasión un piloto callejero que decide pasarse al ambito oficial, y para ello empieza de cero, con la intención de escalar y ganar fama poco a poco. El modo principal va de este modo desbloqueando pruebas de distinta índole, que se muestran sobre un mapa estático en el que ver que carreras están disponibles.
En esta ocasión, la versión de Wii es muy similar a la ofertada en las otras dos consolas de nueva generación, con los pertinentes cambios técnicos que afectan especialmente al apartado gráfico, más propio de antiguas máquinas que de las actuales. Pero comencemos comentando primero los distintos tipos de competiciones y el control de los vehículos.
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