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Sam & Max Season 2 Episode 2: Moai Better Blues
El ombligo del mundo, por no decir el...
Sam & Max, dos personajes de la historia de los videojuegos que, sin ser ni los más populares ni los que más doujinshis pornográficos tienen dedicados, no necesitan presentación. Y en realidad no necesitan presentación cuando este es el octavo juego corto que protagonizan en el transcurso del último año y medio. Pero para aquellos que aún no hayáis jugado a Sam & Max por alguna otra ocupación que tal vez consideréis más interesante- urgarse una berruga plantar, sacarse los mocos o escupir al cielo- una breve descpripción (otra vez) tal vez ayude: Sam es un perro policía con sombrero y una capacidad enorme para ironizar acerca de absolutamente cualquier cosa bajo el cielo de la creación, Max ex un pequeño y encantador conejito psicópata con una voz aguda y unas expresiones corporales que son un encanto, al menos si no eres el desafortunado al que está apuñalando salvajemente con una estalactita.
Moai Better Blues es el segundo episodio de esta serie de juegos, en el cual un gigantesco triángulo de las Bermudas aparece en la calle de nuestros dos detectives para abrir un portal a la isla de Pascua, que es el lugar donde veranean los triángulos de las Bermudas. Suena absurdo y sin sentido, y lo es. Pero la cosa no acaba ahí, no: la isla de Pascua resulta ser el refugio de gente famosa desaparecida que, habiendo bebido en exceso de la fuente de la eterna juventud, acaban convertidos en siniestros bebés parlantes. Y por si aún esto no fuera suficientemente terrorífico para el dúo, se añade al cocktail un grupo de moais parlantes aburridos de existir durante siglos clavados en la tierra, una profecía que habla de la destrucción de la isla, un pez fantasma y una civilización subacuática de monos-caballos-de-mar sectaria y completamente idiota. No está mal para empezar. Evidentemente sobra decir que esta entrega de Sam & Max, como todas las otras (qué sorpresa) es terriblemente graciosa. Sin embargo, personalmente- y es que cuando el nivel de humor de los juegos es tan alto, las apreciaciones entre "genial" y "cojonudo" son a nivel personal- el primer episodio de esta nueva temporada parece tener mas gracia, pues un Papá Noel asesino siempre es más estimulante que un grupo de cabezas ñarigonas parlantes. A esto se suma que las personalidades-bebé desaparecidas en la Isla de Pascua no son en este caso gente especialmente conocida fuera de Estados Unidos, y aunque más de un nombre nos sonará de alguna película o libro, no estamos hablando aquí de fama internacional, de forma que algún chiste se nos puede escapar: sería el equivalente de importar a Estados Unidos un juego en que salieran Suárez, Almodóvar y Manolete.
Para esta nueva entrega, los puzzles de nuevo no adquieren excesiva complicación, pero las respuestas siguen sin estar servidas en bandeja. De este modo, vamos a requerir del uso de nuestro cerebro y nuestra intuición para resolver los diversos enigmas y puzzles que se presentan por el escenario. Esta vez contamos además con un interesante factor a la hora de resolver los problemas, y es el uso de los triángulos, que sirven como portales. Saber utilizar estos triángulos, invocarlos en los lugares adecuados y manipularlos de forma inteligente, es realmente la clave para avanzar en la trama. Esto conduce a un diseño de enigmas un poco más original a lo que nos tienen acostumbrados, y es que aunque los puzzles de Sam & Max nunca han sido malos, el uso de factores novedosos- como ya se vió en el episodio de Reaity 2.0 en la anterior temporada- para el desarrollo de la aventura siempre es una ayuda importante. En este caso el experimento funciona, aunque el episodio es un poco más corto y menos interesante que la anterior entrega, si bien funciona bastante bien de todos modos.
Respecto a gráficos y sonido, lo mismo de siempre. Ninguna novedad técnica increíble pero un diseño más que agradable que funciona en los ordenadores viejos, sumado a una banda sonora y doblajes más que buenos, hacen de este nuevo episodio de Sam & Max algo con lo que vale la pena hacerse. Si sabes inglés. Si no, mala suerte, porque las academias estas que anuncian por la tele y luego se declaran subitamente en quiebra no son nada fiables.
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