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Disgaea: Afternoon of Darkness
Batallando en el Inframundo
Hace ahora casi cuatro años, el pequeño estudio Nippon Ichi nos sorprendió con el lanzamiento para PS2 de un peculiar RPG estratégico (SRPG) que se alejaba en cuanto a concepto, principalmente argumental, de lo visto hasta ese momento dentro del género. Un soplo de aire fresco rebosante de calidad y humor que consiguió merecidamente un gran éxito de crítica entre las publicaciones especializadas.
Debido al gran recibimiento que cosechó, el estudio japonés decidió lanzar una secuela de su juego, el cual tampoco careció de éxito convirtiendo a la ya nueva saga en uno de los exponentes de los SRPG dentro del abundante catálogo de la consola de Sony, tanto para la crítica como para los fans. Por ello no sorprende que a Disgaea se le haya comparado con colosos del nivel de la talla de Final Fantasy Tactics de Square.
En gran parte gracias a este éxito, disfrutamos ahora de este remake para PSP de la primera entrega de la saga. Sin muchos añadidos, aparte de una mejora gráfica y un modo de juego, Disgaea: Afternoon of Darkness no necesita más para erigirse como la mejor opción, en cuanto a RPG tácticos se refiere, dentro del catálogo de la portátil de Sony.
Una historia genial... en inglés
Una de las bazas del título es, sin lugar a dudas, su argumento. En especial, lo cómico y absurdo que es, pero a la vez lo brillante que resulta. Acostumbrados a ver en el género argumentos llenos de arquetipos y personajes estereotipados que se enfrascan en combates por salvar el mundo en un ambiente medieval, el argumento de Disgaea es una parodia auto-crítica para el género.
Todo comienza cuando el rey del Inframundo, Kriechlov, muere al atragantarse con una galleta. Su hijo, el príncipe Laharl se entera de la noticia al levantarse después de una larga siesta de 2 años, debido a la insistencia de Etna para despertarle.
Los señores del infierno están en disputa para acceder al trono del difunto rey, que en teoría debería corresponder a Laharl, por herencia. Para demostrarlo, Laharl intentará convencer (por la fuerza, por supuesto) a todo el que se oponga a su deseo de ser futuro rey del Inframundo.
El guión rezuma calidad y simpatía por los cuatro costados. En más de una ocasión no podremos evitar soltar una carcajada ante los acontecimientos que se produzcan, cosa de la que no pueden presumir demasiados títulos. Eso sí, como ya nos tienen acostumbrados en PSP con todos los RPG's que llegan a nuestras tierras, necesitaremos un dominio al menos medio del idioma de Shakespeare, algo totalmente inconcebible para los tiempos que corren.
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