Las bombas atómicas que explotaron en Hiroshima y Nagasaki entre el 6 y el 9 de agosto de 1945 no sólo supusieron la muerte de más de cien mil personas y el final de la Segunda Guerra Mundial. También hubo efectos a largo plazo. Este hecho hizo que la mentalidad japonesa quedara profundamente modificada y marcó por completo la cultura nipona de la segunda mitad del Siglo XX. Fruto de esta catástrofe, en Japón hubo una mezcla entre fascinación y horror por todo lo relacionado con lo nuclear y los ambientes post-apocalípticos. Así, surgieron una serie de fenómenos de todo tipo entre los que me gustaría destacar el manga de Katsuhiro Otomo, Akira, Godzilla o la serie Neon Genesis Evangelion. Afortunadamente no todo es muerte y destrucción y de ahí también han aparecido rarezas algo más entrañables como Patapon, que ahora nos ocupa.
En los últimos de Japón han llegado toda una serie de juegos musicales de tremenda originalidad como son Parappa The Rapper, Um Jammer Lammy, Space Channel 5 o Vib Ribbon (que con permiso de Katamari Damacy, se podría llevar perfectamente el premio de juego más friki de la historia). En este sentido, Sony Computer Entertainment Japón ha realizado una gran labor para popularizar este tipo de títulos. Hace año y medio ya apareció un juego de similares características para PSP, Loco Roco, considerado por muchos de lo mejorcito del catálogo de la portátil de Sony. Y ahora, unos días antes de llegar a Estados Unidos, nos llega Patapon, la penúltima locura japonesa.
La historia del juego cuenta como la tribu de los Patapon ha vivido durante años aislados en la frontera lejos de su hogar por culpa del malvado ejército Zigoton. Detrás del aparente aspecto inocente de los Patapon, se esconde un feroz espíritu guerrero que sólo sale comandado por el ritmo del tambor de guerra de su dios. Esperan impacientemente el día que "Ser Supremo" vuelva, para guiarles contra sus enemigos y conseguir de nuevo sus tierras. Su espera termina cuando escuchan por fin los tambores de guerra.
El que haya leído hasta ahora se preguntará a quién controlaremos. Por el título del juego podríamos pensar que a los Patapon, pero no es así. Nosotros seremos "Ser Supremo" y por tanto deberemos tocar el tambor para guiarlos hacia la victoria. Existen varios comandos distintos que iremos consiguiendo según vayamos progresando. Por ejemplo, "PATA-PATA-PATA-PON" o lo que es lo mismo (

) hará que nuestro ejército se mueva hacia delante. "PON-PON-PATA-PON" (

) nos permitirá atacar los enemigos. O "CHAKA-CHAKA-PATA-PON" (

) ordenará a los Patapon a defenderse (aunque es una defensa un tanto rara ya que atacarán un poco). También tendremos otros como el que permite el repliegue. Hay que tener siempre en cuenta el ritmo de la música y las réplicas en forma de cánticos de los Patapon. Es decir, si lo tuyo no es el ritmo, este juego te costará horrores. Si conseguimos realizar correctamente estos comandos un máximo de diez veces (dependiendo de lo que bien que lo hagamos, este número puede verse sensiblemente reducido) nuestros Patapon entrarán en el llamado modo fever, en el que nuestro ejército entrará en un estado de locura en el que recibirán muy poco daño y por el contrario infligirán muchísimo a sus enemigos. Conseguir mantenerlo mucho tiempo es la clave para pasarse las pantallas.
Además de estos comandos también tendremos los llamados milagros. Para conseguir ejecutarlos deberemos cumplir algún objetivo. Por ejemplo, llegar hasta una columna o matar a un determinado enemigo. Para desbloquearlo tendremos que estar en modo fever y ejecutar un comando. Entonces entraremos en una especie de mini juego en el que deberemos apretar botones según lo que veamos en la pantalla y siempre siguiendo el ritmo de la música. Gracias a esto podremos crear ciclones, llamar a la lluvia, cambiar la dirección del viento, etcétera.