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Lost Planet: Extreme Condition
La eterna lucha por la supervivencia
Más vale tarde que nunca
Capcom es una compañía que ha "dado a luz" títulos muy importantes para la industria de los videojuegos, juegos que marcaron época y establecieron unas pautas a seguir dentro de diversos géneros: Megaman, Street Fighter o Resident Evil son sólo algunos de estos títulos que la compañía nipona nos ha brindado a lo largo de los años.
La llegada de nuevas plataformas de juego al mercado conlleva mayores posibilidades para los desarrolladores y por lo tanto juegos más completos e innovadores -se supone-, sin embargo existen diversos arquetipos para los que no pasa el tiempo y siguen funcionando igual de bien sin importar los años que tengan. Un tema con mucha división de opiniones, hay quién piensa que algo que no innova no merece la pena aunque también hay personas a las que sin dejar de gustarle la innovación tampoco "le hacen ascos" a juegos que siguen una estructura ya vista aunque adaptada a los nuevos tiempos.
Lost Planet: Extreme Condition es un título que llegó al mercado hace ya un año para la consola de Microsoft, apareciendo meses más tarde con una conversión algo floja a PC. Este título es un claro ejemplo de la reutilización de conceptos que ya están más que vistos adaptándolos a esta nueva generación con mayores posibilidades tanto jugables como técnicas.
En un futuro no muy lejano...
La trama que envuelve a Lost Planet tiene un comienzo que ya hemos visto en otras ocasiones. El planeta Tierra está en peligro, las constantes guerras así como el exceso de población han hecho que las condiciones de vida en el planeta azul sean casi insufribles. De esta manera ciertas empresas y corporaciones se deciden a buscar nuevos territorios que colonizar; en una de estas exploraciones dieron con el planeta D.N.E III, lugar que poseía una atmósfera habitable para los seres humanos y un gran número de recursos que garantizan la supervivencia en él. El único inconveniente es la temperatura media que posee el planeta la cual se acerca al cero absoluto.
Finalmente estas temperaturas no supusieron ningún problema gracias a los Vital Suit, unos sofisticados trajes que mantienen el cuerpo a una temperatura normal para el ser humano. La colonización iba sobre ruedas: se establecieron ciudades, fábricas, carreteras, etc. Sin embargo surgió un contratiempo totalmente inesperado, D.N.E III ya se encontraba "colonizado" cuando la raza humana llegó; los "inquilinos" no eran humanos, si no una especie de insectos de dimensiones desmesuradas, los Kryyd. El ser humano empezó una guerra contra estos nativos que desgraciadamente no supo ganar.
Esta amenaza llevó al ser humano a dividirse, algunos consiguieron abandonar el planeta, otros perecieron en el intento y por último quedó otro grupo de humanos que no tuvo más remedio que reagruparse y establecer colonias en las que haciendo uso de la fuerza pudieron mantenerse con vida, los conocidos como Piratas de las Nieves. Conforme pasó el tiempo y fueron combatiendo a los Kryyd fueron descubriendo más características de estos extraños seres siendo la más importante la razón por la que ellos si pueden resistir las bajas temperaturas de D.N.E III; son portadores de una gran fuente de energía que proporciona a su cuerpo el calor suficiente para sobrevivir.
Este increíble descubrimiento trajo un halo de luz a los catastrofistas, que vieron en esta fuente de energía el futuro para conseguir colonizar totalmente el planeta: el proyecto Frontier. El objetivo del proyecto es calentar el planeta para que por una parte los Kryyd no puedan seguir viviendo en el planeta y por otra adaptar la temperatura a la que existía en la Tierra. Este proyecto está siendo llevado a cabo por la corporación NEVEC, un proyecto que, a priori, resulta algo desinteresado para una corporación de tal magnitud.
Con esta trama inicial nosotros encarnamos a Wayne Holden, el único superviviente de una operación especial contra los Kryyd. A partir de aquí empezará nuestra aventura a través de los parajes nevados de D.N.E III.
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