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Polar Express
Viaje de ida a casa de Papá Noel
Por suerte o desgracia, últimamente los videojuegos y el cine van cogidos de la mano. Tras cada película, disponemos de una versión jugable de la misma, en la mayoría de los casos orientados a los más pequeños de la casa, en plataformas sencillos o juegos de mecánica no demasiado compleja.
También es un hecho el que, de cada 100 juegos basados en películas, solo dos destaquen, tres si es un buen año. En las consolas de sobremesa encontramos lo que podrían ser los videojuegos menos "cutres" de éste fenómeno, siendo los poseedores de la portátil de Nintendo los que estamos destinados a "sufrir" estos cartuchos. Año tras años, películas tras película: Catwoman, Van Helsing, The Elf, Los Increíbles, Buscando a Nemo: La Aventura Continúa, El Señor de los Anillos... por desgracia, éste tópico se repite en el juego que nos ocupa, basado en una película que llegará a los cines españoles éstas navidades, con todas las papeletas para convertirse en éxito de taquilla infantil.
Desarrollado por Tántalus y producido por THQ, nos llega un cartucho basado en la última película de Tom Hanks (Forrest Gump, Naufrago), El Expreso Polar, donde encarna al maquinista de un tren que lleva a los niños a ver a Papa Noel en navidad. Como veis, muy apropiado para estas fechas. De lo que estamos prácticamente seguros, es que el juego que nos ocupa, pese al irremediable tirón comercial del film, no llegará a las estanterías de muchos niños, por unas u otras circunstancias. Sin más, veamos que nos ofrece The Polar Express.
Si él no viene, vamos a buscarlo
"Nochebuena. Un niño yace totalmente quieto, esperando al sonido que teme que nunca oirá... los cascabeles del trineo de Papá Noel. El reloj sigue sonando: Tic, Tac, Tic... THE POLAR EXPRESS"
Así comienza el prólogo del juego, en una sencillísima introducción formada por varias pantallas estáticas extraídas del film. La "historia" se narrará justo después.
El argumento propiamente dicho nos muestra como un maquinista escolta a unos niños a un tren a altas horas de la madrugada. ¿A dónde? Preguntarán los niños, mientras que el maquinista les responde que al Polo Norte. Tras entrar al tren, hablaremos con unos niños que corren nuestra misma suerte. Lo único que sacaremos en claro será que es un tren mágico y que, como dijo el maquinista, se dirige al Polo Norte.
Tras pedir el billete, el maquinista comienza el viaje, pero algo ocurre. En la vía queda un niño que ha llegado tarde y está llorando desconsoladamente. Le decimos al maquinista que pare, pero no se puede retrasar, por lo que en el papel del niño protagonista (que no tiene nombre) hemos de ir hasta el final del tren y accionar el freno de emergencia, consiguiendo salvar al niño de... ¿no perder el tren?
Como era de esperar, una película con un mal argumento desemboca en un juego, con un mal argumento.
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