PC
30 de Noviembre de 1998
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Jacob, el juglar, maldijo el vino que estaba emobotando su mente y entorpecía sus dedos al rasgar las cuerdas del laúd. Se había quedado en blanco, y el Rey se impacientaba en su trono. "Viene esa historia, ¿o qué? ¡Nunca había visto un aspirante a cadáver tan predispuesto a serlo como tú ahora!", rió el malvado monarca, mientras despedazaba una jugosa pata de cordero con sus dientes. Jacob ni siquiera podía recordar cómo se llamaba...