Gamasutra ha realizado un estudio de los juegos de terror. Para ello, ha cogido a seis jugadores (mitad
casual, mitad habituales) y los ha puesto a jugar a cuatro juegos:
Dead Space 2,
Alan Wake,
Condemned y
Resident Evil 5. Mediante el análisis de elementos biométricos, tales como el latido del corazón, la temperatura de la piel o la respuesta galvánica de la piel, han sacado una serie de conclusiones sobre la sensación del miedo transmitida por los juegos.
- El combate en sí no es tan aterrador como la amenaza de él, cuando el jugador teme que está a punto de entrar en una pelea.
- Las escenas de vídeo no suele asustar a la mayoría de los jugadores, pero los
casuals reaccionan más intensamente.
- El primer enfrentamiento es casi siempre el más aterrador.
- Los fallos reiterados quitan todo el miedo original que pudiera tener la secuencia.
- El gore por sí solo puede resultar provocativo, pero no da miedo. En algunos casos, lo grotesco puede hacer que una escena sea más terrorífica.
- Los jugadores
casuals se asustan más fácilmente, pero también disfrutan más del juego.
- Cuanto más se parezca un juego a una película, más se asustan los
casuals. Por el contrario, cuanto menos
scriptado sea, más miedo pasan los jugadores habituales.
- Una atmósfera opresiva crea una mayor tensión, lo cual mantiene a los jugadores enganchados y hace que los sustos sean mayores.
- Cuanto más enemigos hay en pantalla, menos miedo da el juego.
- Juego más terrorífico:
Dead Space 2.
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