Parece ser que las afirmaciones sobre las malas condiciones de trabajo en Rockstar no paran de sucederse y ahora, tras la carta enviada por las mujeres de los trabajadores de la empresa, le toca el turno a un trabajador de Rockstar Vancouver. Afirma que el desarrollo de
Max Payne 3 está envuelto en una vorágine de mala gestión, con vacaciones canceladas y jornadas de hasta dieciséis horas incluso sábados y domingos.
Todo este descontrol parece que repercutirá en un más que probable nuevo retraso del juego, que no podrá salir en la fecha fijada en agosto de este año. Parece ser que el motivo es la reescritura, por tercera vez en dos años, del guión del juego.
Por ahora Rockstar no se ha pronunciado al respecto.
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