Keiji Inafune ha hablado con Famitsu de cómo fue su última etapa en Capcom. El diseñador japonés ha desvelado que
Dead Rising y
Lost Planet no hubieran existido si no fuera por su desobediencia a los altos cargos. Capcom no quería arriesgar con nuevas IPs y tan sólo permitía el desarrollo de secuelas.
Inafune se negó a acatar las reglas para "salvar la compañía" y asegura que estaba preparado para ser "despedido por crímenes de guerra" si los juegos no tenían el éxito suficiente.
La estrategia de Inafune para conseguir que estos dos títulos salieran adelante fue la siguiente: cada área de desarrollo cuenta con un presupuesto para realizar prototipos. El supuesto prototipo de
Lost Planet terminó superando el presupuesto original en un 400%, por lo que resultaría más rentable continuar con el proyecto que desecharlo.
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