Son difíciles de clasificar.
HORSE, The Band es la respuesta más extraña que ha concebido el mundo de la música alternativa al sonido computerizado de las consolas de 8 Bits. Mezclan el hardcore -y, sobre todo, una de sus variantes, el screamo (característica por los tonos agudos de una voz prácticamente rota)- con los soniquetes monocordes de los videojuegos de los 80. Acaban de editar su segundo largo,
TheMechanicalHand, después de la buena acogida que tuvo entre el público
R. Borlax.
Es noticia en el sector por varios motivos. Primero, porque su sonido ha sido catalogado como Nintendocore. Según sus estatutos, rinden tributo al pop de hace dos décadas y a los videojuegos de antaño. Se percibía desde su elepé de debut, en el que incluian un "sample" de "Labyrinth" de The Legend of Zelda de NES en
The Inmense Defecation of the Buntaluffigus, un fogonazo de casi dos minutos en el que Nathan, el cantante, se desgañitaba como nunca. Además, había un tema dedicado a "Cutman", el archiconocido enemigo de Mega Man I.
En su segundo trabajo se nota cierta cocción a conciencia de su estilo y una madurez musical notable. Armados con un atronador doble bombo y un ingenio rebosante, los nuevos temas se mueven entre las bases de batería del Hardcore, los riffs del Metal e incluso los versos del afterpunk, haciendo honor a sus referencias. Abren el álbum con la intensa Birdo, que debe su nombre a la criatura de color rosa que custodiaba varios de los niveles de Doki Doki Panic (NTSC-JAP) / Super Mario Bros. 2 (NTSC - USA y PAL).
The House of Boo es otro homenaje a la compañía de Kyoto, en la que se escucha una tensa interpretación del corte de "Ghost House" de Super Mario World.
TheMechanicalHand no ha sido editado en España, pero el lector puede solicitarlo de importación en
Amazon, página que
HORSE, The Band recomienda.
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HORSE, The Band
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