Nintendo sigue empeñada en impedir a toda costa que el creciente mercado de importación en el Reino Unido continue activo, al menos en lo que respecta a sus lanzamientos más punteros.
Esta vez le ha tocado el turno a la segunda parte de Advance Wars, que salió hace un mes en EEUU pero que tardará aún otros tres meses en llegar a Europa.
Nintendo ha advertido a las tiendas que si venden el juego de importación podrían emprender acciones legales contra ellos, y parece que la medida está funcionando con buena parte de los comercios.
Quizás la mejor solución, al menos para los usuarios, es reducir al mínimo el tiempo que hay entre el lanzamiento de un juego en EEUU y su llegada a Europa.
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