Con la fecha del 1 de octubre señalada con letras de oro en el calendario (ya que será el día indicado en el que ambas compañías se fusionen para formar la Sega Sammy Holdings), tanto Sega como Sammy han dado a conocer en perfecta coordinación sus resultados y ganancias en la franja del primer trimestre del año fiscal:
Por una parte, Sega, la peor parada, dejó sus beneficios netos en 932 millones de yenes (8,35 millones de dólares), un escalofriante retroceso de nada menos que el 50,6% si se tiene en consideración que en el mismo periodo del pasado año fueron capaces de generar 1,889 billones de yenes (16,9 millones de dólares). Las ventas decayeron un 1,4% hasta los 41,8 billones de yenes (375 millones de dólares) en el trimestre.
En el sector de las consolas, y pese a haber lanzado cuatro juegos menos de los que en un principio anunció, Sega consiguió vender la cifra de 290.000 copias más de lo esperado. 520.000 unidades en Japón y 400.000 en Europa específicamente. Sin embargo, la reducción en el precio de los 650.000 juegos correspondientes a Norteamérica les impidieron obtener ganancia alguna.
Afortunadamente para ellos, las máquinas arcade de la compañía han mantenido el tipo en Japón y los nuevos juegos y las ventas funcionan bien tanto en América, Asia, como Europa, superando las previsiones en un 2%. Pero hay que remarcar que la puesta en marcha de cuatro nuevos arcades costó a la compañía unos 2 billones de yenes (17,9 millones de dólares), contribuyendo a las pérdidas de ingresos generales.
Pese a todo ello, Sega se muestra optimista en llegar al término del año fiscal a los 8 billones de yenes de beneficio (71,7 millones de dólares) y parar sus ventas en los 204 billones de yenes (1,83 billones de dólares).
La cara de esta moneda es Sammy, que obtuvo unos beneficios un 629% superiores a los de hace un año, de los 2,94 billones de yenes (26,3 millones de dólares) a los actuales 21,42 billones de yenes (192 millones de dólares). Las ventas se cuadruplicaron de los 27 billones de yenes (242 millones de dólares) hasta los 109,7 billones de yenes (977 millones de dólares).
Cuando Sega y Sammy se fusionen, sus previsiones de ingresos combinados para el año fiscal 2005 se detienen en los 501 billones de yenes (4,5 billones de dólares), convirtiéndoles en una de las compañías más poderosas de Japón.
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