El pasado 2 de junio un jugador de San Diego empezó a recoger firmas contra Square-Enix y Sony Computer Interteinment America por un problema técnico de
Final Fantasy XIII en Playstation 3. Daniel Wolf, el protagonista de nuestra noticia, se compró el juego el mismo día que se puso a la venta y, al guardar la partida, comprobó que se colgó y que hizo que la consola dejase de responder.
Wolf pide una indemnización de cinco millones de dólares para repartirlos con los demás firmantes. Según el documento que resume el proceso, "ambos acusados son conscientes de que sus productos son defectuosos y no han hecho nada al respecto". Además, Wolf insiste en que Square y Sony se han echado las culpas la una a la otra. En cualquier caso, las empresas no han querido pronunciarse.
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