Oí decir en cierta ocasión a un buen amigo que el arte necesita nombres. Un Picasso, la obra de Cervantes, la última de Spielberg...
El videojuego ya es considerado cultura en España, pero le faltan nombres. Nombres que calen en las masas, para poder ponerle la etiqueta de arte a este
hobby. Entonces podremos hablar de un Ueda, la obra de Miyamoto o lo último de Goichi Suda.
Los videojuegos, como el cine, son una obra colectiva. Hay directores de cine famosos, pero también actores, guionistas o compositores. Con esta industria pasará lo mismo: se reconocerá el trabajo de Kojima y de Uematsu, el de Gilbert y Kondo. Aún cuando llegue ese día, habrá nombres que seguirán en las sombras. Ya lo están hoy día, incluso entre aquellos que tenemos cierto conocimiento del sector y sus profesionales.
Este reportaje pretende traer a la luz, aunque sea brevemente, a algunos nombres de la industria poco o nada conocidos en su mayoría. Nombres de compositores, concretamente, y de compositores que trabajaron en juegos de 8-bits, concretando aún más. Sorprende que haya tantas mujeres entre los profesionales de la música de estas primeras etapas del videojuego.
La música de 8-bits tiene un fuerte componente nostálgico. Pero como música que es, su valor es atemporal. Simplemente es distinta; No se usan tantos instrumentos y la partitura es más sencilla, pero esa sencillez demuestra la calidad de la composición. A pesar de la limitación técnica, ciertas melodías de 8-bits desprenden una calidad abrumadora. Sin duda hay que ser un compositor con talento para crear algunas de las obras que podréis disfrutar a continuación.
Nota: Las imágenes que ilustran los juegos mencionados son referencias visuales del juego y no tienen por qué corresponderse con las escenas donde suenan las melodías seleccionadas.