
Ah, Harley Quinn. Qué personaje. No me extraña que sea tan popular, es una combinación dionisíaca de multitud de fetiches de Playboy. Por un lado, está totalmente loca y es malvada, por lo que ya tenemos cubierta la posición de diosa oscura del erotismo. Pero es que además su mente infantilizada, sus coletitas, sus falditas cortas y su voz aguda remiten a la clásica fantasía de la colegiala, que en este caso, además, también es gótica. Colegiala gótica malvada, con escote, faldas cortas, y movimientos sexys. ¿Hace falta decir algo más? Hay muchos villanos de Batman más interesantes que Harley Quinn, pero si se trata de vender DLC, este personaje es bastante atractivo para atraer a los fans.
Después de los hechos que suceden en la campaña principal de
Arkham City, no me extraña que Harley no esté exactamente contenta con Batman. La historia sucede un par de meses después del final del anterior episodio, en este caso toca lidiar con la desaparición de Batman, que ha entrado en el manicomio pandemonio a impedir a saber qué plan malvado de Harley. Puesto que lleva 48 horas sin responder, Oracle envía a Robin a investigar la desaparición de su maestro. En este nuevo capítulo, controlamos tanto a Batman como a su pupilo, en este sentido la historia cumple con su objetivo de hacernos saltar de un personaje a otro sin incoherencias narrativas. Poco más se puede decir de la trama de este DLC, porque poco más sucede: si vienes aquí buscando una historia fascinante, te vas a sentir muy decepcionado. La trama es totalmente esquemática, sencilla y predecible, y su función es llevarnos de punto A a punto B con el habitual y magnífico diseño de niveles a los que nos tiene habituado este juego. A pesar de esto, la historia está bien presentada, aunque por si mismo el argumento tiene un interés nulo, sabe apoyarse bien en el carisma de su villano para tener, por lo menos, unas cuantas líneas de diálogo bastante bien escritas.
Dicho esto, no hay demasiadas sorpresas en este DLC, pero esto no es necesariamente malo, de este juego nos esperamos el excelente control, presentación y diseño de
Arkham City, y en este sentido las cosas son como cabe esperar: buenas, variadas e interesantes. La mayor baza de este DLC es Robin, personaje que ya podíamos utilizar (previo pago de otro DLC) en las pantallas de reto del Enigma, pero al que ahora llevamos en una misión con más trama y sentido. En realidad hay pocas diferencias entre el control de Robin y Batman, aunque los gadgets de ambos héroes son ligeramente distintos. En este caso, Robin cuenta principalmente con su escudo antibalas, un objeto capaz de protegernos de las agresiones de enemigos armados. Sin embargo, también es un personaje inferior en combate e infiltración, lo cual supone una dificultad añadida- bastante interesante- que se echa a faltar cuando volvemos a controlar a Batman, cuya superior fuerza convierten el resto del DLC en un cómodo paseo por un prado de margaritas. Este es, quizá, el problema principal de
Harley Quinn's Revenge: no es difícil. A estas alturas, cualquiera que se haya echado unas cuantas partidas a los retos del Enigma en el juego original puede superar este DLC con facilidad en un par de horas, la mayoría concentradas en el nuevo escenario diseñado para esta descarga, la base de operaciones de la villana. La inclusión de Robin es todo un acierto que ofrece más variedad al conjunto.
Me alegra decir que este no es un DLC superfluo, y que está claro que ha habido bastante trabajo detrás de su desarrollo. Sus dos horas y poco de duración se antojan un poco cortas, pero de ti depende decidir si el juego merece su precio. No son dos horas de misiones secundarias dando vueltas en círculo, sino una historia con principio y final, con sus buenas dosis de variedad y un diseño bien trabajado. Si te gustó
Arkham City y estás dispuesto a invertir un dinerito en estos capítulos extra, no vas a arrepentirte.