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Apartado Jugable
En las capturas mostradas antes de su lanzamiento se prometían un gran número de técnicas nuevas: poses de Dante disparando hacia detrás y delante al mismo tiempo, posturas imposibles en el aire, movimientos usando las paredes, etc. Es decir, una evolución en el sistema de combate que llevó al éxito a la primera parte.
Como en su predecesor la aventura también se encuentra divida en niveles dónde nuestra tarea será exterminar a todos los enemigos que aparezcan y resolver pequeños puzzles para llegar a la siguiente fase. En esta ocasión también tendremos oportunidad de controlar a otro personaje como principal, Lucía, gracias al segundo DVD del que ya hemos hablado. Con Dante la historia se divide en 18 niveles mientras que con Lucía sólo tenemos 13; esta opción es casi anecdótica ya que la diferencia entre los "puntos de vista" de ambos personajes es mínima, aspecto en el que podían haber trabajado más y presentar una cosa al estilo de Resident Evil 2.
En la primera entrega las Orbes Rojas eran de vital importancia tanto para obtener objetos como para mejorar armas y habilidades; lo primero se sigue conservando en DMC2 así como la mejora de armas sin embargo esta vez ya no tenemos la posibilidad de mejorar las habilidades de los personajes. Este aspecto resta puntos al conjunto jugable ya que desde el principio tenemos todas las habilidades desbloqueadas por lo que el afán por mejorar a nuestro personaje se ha perdido. También queremos citar que la mayoría de los movimientos incluidos no aportan nada a la experiencia jugable ya que abogan únicamente a la espectacularidad y el desparpajo de Dante.
El repertorio de armas también ha cambiado, se han perdido las ya míticas espadas como Alastor que usábamos en el primer juego para dar paso a tres filos totalmente distintos; aspecto que no gustará a casi ningún fan de Dante. La distinción sigue siendo la misma: armas de fuego y espadas. Comenzaremos la partida con la espada Rebelion y las ya míticas pistolas Ébano y Marfil; conforme avancemos podemos recoger más como por ejemplo una metralleta y otros dos filos diferentes. Por suerte se sigue conservando el Devil Trigger o la transformación de Dante en demonio la cual también podremos modificar y mejorar, cosa que no podíamos hacer en su antecesor.
Evidentemente los enemigos ya no son los de la primera parte -aunque algunos conservan cierto parecido- sino nuevos seres del inframundo a los que tendremos que combatir. Sobre los enemigos queremos decir que han perdido muchísimo con respecto a la primera parte; hay que recordar el gran diseño artístico del que gozaban así como la "humanidad" y carisma tenían los jefes finales. Estos distan mucho de aquellos diseños y de lo bien implementados que estaban en todo el universo de la Isla Mallet. Es simplemente penoso ver a Dante luchar contra un tanque o un helicóptero "infernal"; dejando esto también hay que citar que las típicas conversaciones que Dante tenía con los jefes antes de luchar así como gran parte de su carisma ya no están presentes en esta entrega.
Hablemos ahora de Lucía; no vamos a entrar en detalles sobre ella porque todo ha sido explicado páginas atrás. La segunda protagonista en vez de espada usa un par de dagas con las que curiosamente realiza unos movimientos excesivamente parecidos a los de Dante. Las pistolas también han sido sustituidas, esta vez por dagas que esta usará en largas distancias. El desarrollo de la aventura con ésta es prácticamente el mismo que con Dante, aspecto que podría haber dado mucho de sí SI se hubiera trabajado.
Como ya hemos dicho en esta ocasión el juego nos ha resultado muchas veces aburrido y repetitivo. Es cierto que en esencia es lo mismo pero no se puede negar que la historia del primero así como la mayor variedad de movimientos y el incentivo de ir consiguiéndolos a cambio de orbes hace mucho. Resumiremos el desarrollo en pocas palabras: "Mata a los enemigos, encuentra la llave, acaba con el monstruo y pasa al siguiente nivel"; así durante toda la aventura. Por no hablar de lo que han perdido el diseño de los enemigos e incluso de las armas y el propio Dante.
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