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Volviendo a los orígenes
Una alegría para los seguidores fue saber que se había vuelto a la fórmula clásica del primer Devil May Cry dejando atrás las nefastas variaciones de la segunda parte. Como elemento común a los tres títulos la historia vuelve a estar dividida en capítulos, 20 concretamente en los que tendremos que realizar las ya típicas acciones de acabar con todo lo que se mueve y realizar algunos puzzles para avanzar al siguiente nivel; aunque todo propuesto de una manera más compleja y variada que en Devil May Cry 2.
El sistema de combate ha "evolucionado" gracias a la inclusión de poder elegir el estilo de lucha de Dante de entre 6 variedades distintas -4 disponibles al comienzo de la aventura y 2 que desbloquearemos más adelante-. Esto hace que el juego gane mucho en variedad y riqueza de movimientos así como también sirve para que pueda llegar a una mayor parte del público; digamos que existen unos estilos de lucha básicos en los que será fácil entrelazar los combos y otros en los que hacer combos resulta más difícil, enfocado a los jugadores más experimentados en este tipo de títulos.
Los estilos son los siguientes: Swordmaster, Gunslinger, Trickster, Royal Guard, Quicksilver y Doppelganger. Los cuatro primeros son los que tenemos disponibles desde el comienzo de la aventura y los dos últimos los conseguiremos tras acabar con distintos jefes de fase, pasemos ahora a explicar cada uno de ellos.
Como su nombre indica el Swordmaster -Maestro de la Espada- se centra en los movimientos con la espada es decir en ataques cuerpo a cuerpo. Gunslinger utiliza las armas de fuego como base ofreciendo movimientos impresionantes y muy originales. Trickster por su parte se centra en las maniobras evasorias, es decir, atacar al enemigo y a la vez zafarnos de sus ataques. Royal Guard está encaminado a la defensa teniendo como objetivo que ningún golpe rompa la defensa de Dante. Quicksilver es aún más atractivo permitiendo a nuestro personaje paralizar el tiempo durante unos segundos para repartir golpes a sus anchas y por último el Doppelganger ofrece la posibilidad de crear clones de Dante -al más puro estilo Naruto- que seguirán los movimientos que nosotros ejecutemos.
Como podéis ver estos estilos ofrecen una gran riqueza de movimientos a nuestro personaje contando también con el aliciente que tiene el sólo poder usar uno a la vez aunque podamos cambiarnos a otro cuando queramos. Cada estilo posee un número de movimientos exclusivos, aspecto que le da un toque de estratega al título al tener que decidir cual será más efectivo de cara a derrotar determinados enemigos.
Otro aspecto que cambió en la segunda parte y que ahora vuelve a los orígenes es el de adquirir movimientos a través de las Orbes Rojas. Esta vez comenzamos con un abanico muy escueto de habilidades que podemos - y debemos- aumentar comprando nuevos movimientos en la pantalla de inicio de nivel. Las armas poseen movimientos especiales que tenemos que adquirir y movimientos como el doble salto, por citar alguno, también tendremos que obtenerlos intercambiando orbes rojos por ellos. Y es que si hay algo que no ha variado desde la primera entrega es el sistema de conseguir orbes tras la muerte de los enemigos así como los distintos tipos de estas: color verde para recuperar salud, amarillo para revivir, etc.
Las armas conservan la misma distinción que sus predecesores: de filo y de fuego; ambos tipos con capacidad de mejora, por una parte comprando movimientos especiales para las distintas espadas o subiéndole el nivel a las armas de fuego para que causen más daño.
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