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El arsenal disponible es grande y variado, comencemos con las "armas de filo" de las cuales existen cinco tipos diferentes. En primer lugar tenemos la espada Rebellion, ya conocida por todos. Luego tenemos el Cerberus, unos nunchakus de tres barras muy espectaculares durante el combate; Beowulf, un conjunto de guantes y espinilleras que sustituye a los guanteletes Ifrit del primer Devil May Cry. La siguiente es Agni & Rudra, un par de cimitarras muy peculiares ya que cuentan con vida propia y por último la Nevan, una guitarra eléctrica con la que matar a los enemigos a ritmo de rock. Armas de fuego existen otras cinco no tan espectaculares como las anteriores y entre las que destacan sin ninguna duda las ya legendarias pistolas gemelas Ébano y Marfil.
Un repertorio muy variado y original que supera con creces a lo visto en la segunda parte. Sin embargo hay un punto que no nos ha gustado y es la limitación de sólo poder llevar dos armas de cada tipo en cada misión, eligiéndolas antes de comenzar el nivel. Mientras que se ha facilitado el cambio de armas durante la partida a través de pulsar un botón, la cantidad de estas que podemos llevar se ha limitado a dos de cada tipo; recordemos que en las dos entregas anteriores estaban todas disponibles a través del menú.
La dificultad también ha sido un elemento cuidado en el juego presentando momentos en los que tendremos que tirar de las gemas amarillas si o sí. Así como los jefes finales que son auténticos huesos duros de roer. Aunque también existe un pero en con respecto a la dificultad y es la cantidad de jefes finales que tenemos que derrotar a lo largo de la aventura; el clásico momento dónde tenemos que volver a derrotar a todos los jefes que han aparecido a lo largo de la aventura, momento este y otros que pueden llegar a resultar frustrantes.
Apartados técnicos
Si hay algo en lo que Devil May Cry nunca ha decepcionado ha sido en su apartado gráfico. Esta tercera parte se ha construido sobre el mismo motor gráfico que dio vida a los anteriores aunque algo mejorado presentando diseños más estilizados y mayor fluidez.
La reconstrucción de los personajes es de gran nivel: Dante, Virgilio, los jefes finales, todos ellos presentan un aspecto muy cuidado y unos diseños que encajan perfectamene con el universo de la saga; a excepción de Arkham, diseño que recuerda mucho a los paupérrimos personajes que vimos en DMC 2. Los enemigos también presentan esta vez diseños más cuidados y un número algo mayor que en las otras entregas, superando los 20 tipos sin contar los jefes finales. Los modelos de estos últimos son dignos de mención así como también citar que Dante vuelve con su arrogancia antes de los combates, algo que es de agradecer.
Las formas góticas vuelve a predominar otra vez en la torre de Temen-ni Gru con unos diseños muy cuidados y representados fielmente en 3D. Páginas atrás comentábamos la colaboración especial de Riyuhei Kitamura que ha dirigido todas y cada una de las secuencias cinemáticas que aparecen en el juego; personalmente creemos que se han pasado de la raya con los movimientos de Dante en algunas de estas secuencias, pintándolo todo muy espectacular. Una de las mayores críticas que recibió la primera parte fue el sistema de cámaras fijo y los problemas que suponía en algunas ocasiones, en esta ocasión podemos controlar la cámara en todo momento con el stick derecho y centrarla tras nuestro personaje pulsando este mismo botón.
A pesar de pequeños fallos como alguna que otra ralentización cuando hay muchos enemigos en pantalla y unos cuantos jaggies sueltos el conjunto gráfico es bastante sólido. Combates frenéticos -a 60 Hz- a través de escenarios totalmente tridimensionales, notables efectos de luces y sombras en tiempo real junto a otros efectos gráficos como los fogonazos de los disparos o las chispas de la guitarra eléctrica, junto a unos personajes con una notable recreación. En conclusión, un conjunto gráfico más que notable y totalmente satisfactorio.
A nivel sonoro nos volvemos a encontrar con un doblaje en inglés de buena calidad, aunque inferior al de la primera parte para nuestro gusto. Los diálogos devuelven a Dante la chulería y arrogancia que perdió en la segunda parte. Por otra parte la banda sonora combina temas variados aunque predominan en todo momento los temas de rock y metal, ritmos perfectos para los endiablados combates que propone el juego.
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